Arthur frunció el ceño, su mente procesando las palabras con rapidez. Elizabeth Saint Claire. No podía ser otro. La mujer que había sido la constante en sus pensamientos, su obsesión, y ahora, el objeto de disputa entre él y el conde. - ¿Qué quiere usted de mí? – le preguntó Arthur con un tono más bajo, dejando entrever un atisbo de su impaciencia y creciente interés. Si alguien estaba dispuesto a enfrentarse a Gabriel, sería un aliado valioso. Antoine inclinó ligeramente la cabeza, sus ojos grises brillando con una mezcla de astucia y desdén. -Lo que quiero – le dijo - es que, en lugar de luchar por el afecto de una mujer, se concentre en lo que realmente importa: los recursos, el poder y las alianzas que Gabriel le ha arrebatado con los Saint Claire ¿No es eso lo que usted quiere? La

