La velada en la mansión del vizconde Portman avanzaba con una elegancia calculada, mientras los invitados admiraban las obras de arte que adornaban las paredes y las conversaciones se llenaban de palabras dulces, pero cargadas de subtexto político. Gabriel permanecía a un lado de Elizabeth, su mirada vigilante, incapaz de ignorar la atmósfera de tensión que percibía. Por muy inofensiva que pareciera la ocasión, no podía confiarse. Elizabeth, consciente de su nerviosismo, sonrió con tranquilidad al notar a Emily acercándose con Tim. El corazón de la joven dio un vuelco, sabiendo que la Rosa Blanca estaba en movimiento y que esta noche era crucial para llevar a cabo la operación. -Emily, qué sorpresa verte aquí - Elizabeth se adelantó unos pasos y tomó las manos de su amiga con un entusi

