Regreso a la Mansión La brisa nocturna acariciaba las hojas del bosque cercano a la mansión Saint Claire. Entre las sombras, Elizabeth esperaba en silencio, su respiración aún agitada por el dolor en su brazo herido y el esfuerzo de haber liderado la emboscada. Su capa estaba algo desordenada y los pantalones de montar manchados de barro dejaban evidencia de lo que había enfrentado esa tarde. A unos pasos de distancia, Margaret emergió de entre los árboles, cargando con cuidado una pequeña bolsa que contenía las prendas de Elizabeth. Al verla, se acercó rápidamente, una mezcla de preocupación y desaprobación en su expresión. - ¿Mi señora, en qué estabas pensando? -la reprendió, entregándole las faldas y el corpiño perfectamente doblados. Elizabeth esbozó una sonrisa cansada, pero n

