Un regreso inoportuno. (Vianey Montes) Después de haberme decidido a iniciar una nueva relación con un tipo que aparentemente era el príncipe azul, todo se me complicó. Estaba tan obsesionado conmigo que en ocasiones pensaba que estaba loco, todo giraba alrededor de sus chakras y no sé qué tantas cosas. De verdad ignoraba todos sus discursos, porque no creía en esas cosas. Debe ser porque presencié muchos fraudes en ese sentido. Conocí a un amigo de mi madre al que muchas personas ignorantes consideraban como una persona sabia. Y lo único que hacía era utilizar trucos como la autoignición para hacer creer a los pacientes que acudían por ayuda de que estaban terriblemente enfermos y solo él podía curarlas. Entonces me había vuelto incrédula. Cuando Tamany me sacó del barrio y me rentó

