Elena despertó temprano, con el sonido de la lluvia golpeando las ventanas. Se levanto rápidamente, su mente ya trabajando en el plan del día. Necesitaba acceso al informe confidencial de Ecotex, y para eso debía contactar a una persona que había evitado por mucho tiempo: Rafael Munoz, un periodista de investigación con una reputación de conseguir información de donde nadie mas podia. También era conocido por moverse en los círculos mas oscuros de la ciudad, donde la verdad tenia un precio alto.
Se dirigió a la cafeteria donde había acordado encontrarse con el. Al entrar, sintió la familiar mezcla de cafe y humo de cigarrillo. Rafael ya estaba allí, sentado en una esquina, con su chaqueta de cuero n***o y su cabello despeinado. Sus ojos oscuros la miraban con una mezcla de interés y cautela.
—Elena Woods —saludó Rafael con una sonrisa ladeada, levantando su taza de café como un brindis—. Hace mucho que no sabía de ti. ¿A qué debo el honor?
Elena tomo asiento frente a el, consciente de que debía medir bien sus palabras. Rafael era astuto y siempre tenia su propio interés en mente.
—Necesito tu ayuda —dijo sin rodeos—. Hay un informe interno de Ecotex Industries, y necesito conseguirlo. Es mi oportunidad de exponer a Gabriel Moreau y su empresa por lo que realmente son.
Rafael la miro en silencio por un momento, y luego dejo su taza sobre la mesa con un gesto pensativo.
—Sabes que eso no es fácil. Ecotex guarda su información más valiosa bajo siete llaves. Y no soy el único que está interesado en ellos estos días.
Elena frunció el ceño, desconcertada.
—¿Qué quieres decir? ¿Hay alguien más tras ellos?
Rafel asintio lentamente.
—Hay un nuevo jugador en la ciudad, alguien con muchos recursos y un interés muy particular en Ecotex. Isabella Devereux, una empresaria francesa que acaba de llegar. Dicen que ha estado comprando acciones de la compañía en secreto, y que tiene sus propios planes para Gabriel.
El nombre de Isabella Devereux era conocido en los círculos empresariales; una mujer joven pero feroz, que había construido un imperio en Europa antes de expandirse hacia America. Nadie sabia mucho sobre ella, salvo que siempre lograba lo que se proponía, y rara vez perdonaba a quienes se interponían en su camino.
Elena sintió una punzada de curiosidad. ¿Qué querría Isabella con Ecotex? Y más importante aún, ¿cómo encajaba ella en todo esto?
—¿Qué has oído sobre ella? —preguntó Elena, inclinándose hacia adelante.
Rafael sonrió de nuevo, como si esperara la pregunta.
—No mucho, solo rumores. Algunos dicen que tiene un pasado con Gabriel, algo que va más allá de los negocios. Otros dicen que es una cazadora de fortunas, que va tras su empresa por motivos puramente financieros. Pero hay quienes creen que su llegada no es una coincidencia... y que busca algo más personal.
Elena considero esa información. Si Isabella tenia una conexión con Gabriel, podría ser tanto una aliada como una enemiga. De cualquier modo, su presencia complicaba las cosas. Necesitaba averiguar mas, pero primero debía centrarse en obtener ese informe.
—Entonces, ¿me ayudarás? —preguntó finalmente, sin apartar la mirada de Rafael.
El se reclino en su silla, sopesando la oferta.
—Claro, puedo intentarlo. Pero será caro, y habrá riesgos. Ecotex no es conocida por su amabilidad hacia quienes se entrometen en sus asuntos.
Elena asintio, sabiendo que no tenia muchas opciones.
—Acepto los riesgos —dijo—. ¿Qué necesitas de mí?
Rafael le dio una sonrisa picara.
—Por ahora, solo paciencia. Mantente disponible. Te contactaré cuando tenga algo.
Mientras tanto, en un lujoso despacho con vista al rio, Gabriel estaba al teléfono, discutiendo con su asistente sobre el ultimo movimiento en las acciones de la empresa. Su mente estaba enfocada en proteger su imperio, pero sus pensamientos se desviaban constantemente hacia la figura de Elena.
De repente, una presencia inesperada interrumpio su concentración.
—Gabriel —la voz era suave, con un ligero acento francés.
Gabriel levanto la vista y vio a Isabella Devereux parada en la puerta. Su figura alta y delgada proyectaba una sombra elegante en el umbral, sus ojos claros centellaban con determinación.
—Isabella —respondió Gabriel, su tono mezclado de sorpresa y cautela—. No esperaba verte aquí tan pronto.
Ella sonrió, pero su sonrisa no alcanzó sus ojos.
—Decidí que era hora de que tuviéramos una pequeña charla. He oído que has estado... ocupado últimamente.
Gabriel levanto una ceja.
—Siempre estoy ocupado. Pero tengo la sensación de que no viniste solo a hablar de negocios.
Isabella se acerco lentamente, cada paso calculado, y se sentó frente a el.
—Tienes razón, Gabriel. No estoy aquí solo por los negocios. Quiero saber qué estás planeando, y más importante, por qué estás tan interesado en una activista llamada Elena Woods.
Gabriel se rió suavemente.
—¿Elena? No creo que sea asunto tuyo. Pero si tanto te interesa, solo es una molestia menor que debo manejar.
—No te subestimes, Gabriel. Sabes que siempre he podido ver más allá de tus fachadas. Elena podría ser la clave para algo más grande... o tal vez, solo un peón más en tu juego.
Gabriel mantuvo la mirada fija en Isabella, reconociendo el desafío implicado en sus palabras. Sabia que Isabella era tan peligrosa como cualquier otro adversario que había enfrentado, pero no iba a dejar que se acercara a su jugada.
—De acuerdo, Isabella, ya que quieres respuestas, dime: ¿Por qué estás realmente aquí? ¿Qué te hace pensar que puedes interferir en mis planes?
Isabella sonrió de nuevo, esta vez con una chispa de malicia.
—Quizás quiero ayudarte... o quizás quiero destruirte. Tal vez aún no he decidido.
Mientras las palabras flotaban en el aire, Gabriel sintió que el terreno bajo sus pies se volvía mas incierto. Isabella siempre había sido impredecible, pero esta vez, su llegada no podia ser ignorada. Era un juego de sombras y secretos, donde cada movimiento podia tener consecuencias imprevistas.
Isabella se levanto, su mirada nunca alejándoselose de la de Gabriel.
—Considera esto una advertencia, querido. Hay más jugadores en este tablero de los que crees. Y algunos están dispuestos a hacer cualquier cosa para ganar.
Mientras Isabella sali del despacho, Gabriel se quedo en silencio, su mente trabajado febrilmente. Necesitaba estar un paso adelante, no solo de Elena, sino también de Isabella. Sabia que algo grande se avecinaba, y debía estar preparado para lo que viniera.
Elena, aun procesando la información de Rafael, regreso a su apartamento y encontró un sobre sin remitente bajo su puerta. Su pulso se acelero mientras lo recogía. Dentro, una nota escrita en tinta negra y pulcra. Sé lo que estás buscando. No estás sola. Cuidado con en quién confías." Sin firma, sin indicios de su origen. Elena sintió que el aire se volvía mas pesado a su alrededor. Estaba claro que no solo Gabriel sabia de ella; había otras fuerzas en juego, sombras en el tablero que aun no entendía. La advertencia era clara, pero la pregunta seguía siendo: ¿Quién era amigo y quién era enemigo?
El misterio solo se hacia mas profundo, y el juego apenas comenzaba.