Joshua le dio una bofetada amarga en la cara. —Ya que lo dice, haré todo lo posible por satisfacer su petición. En el comedor reinaba un silencio sepulcral. Todos los presentes quedaron conmocionados ante la escena que tenían delante. No esperaban que Joshua abofeteara a Giselle. ¿No era un cobarde? ¡Cómo se atrevió! ¿Estaba loco? Giselle se cubrió la mejilla hinchada y se quedó atónita. Tras recobrar el sentido, gritó furiosa —¡Cómo te atreves! Te voy a matar. Dio un paso adelante y quiso arañar a Joshua. Sin embargo, Joshua la esquivó y volvió a abofetearla. Llegó otra voz enorme. Abofeteó a Giselle con más fuerza que la última vez. Ésta perdió el equilibrio y se tambaleó hacia atrás. Se le cayeron las pestañas postizas del ojo izquierdo. Sus dos mejillas estaban muy hinchad

