Las decisiones que tomamos no siempre tienen que ser permanentes en el tiempo porque si hay algo cierto en la vida, es que con excepción de la muerte, nada es definitivo. Aceptar que queremos algo en un momento específico no significa que eso será lo que deseemos, cambiar de opinión y de metas es algo humano, crecer forma parte de ese proceso. Saber que el futuro es incierto en la misma medida en que todos aquellos que nos rodean pueden ser tan inestables como sus decisiones también es parte de crecer, el problema llega cuando nuestro miedo a la incertidumbre es mayor que nuestro deseo de avanzar. La meta siempre es hacia adelante, a lo que sabemos que nos hará feliz. Lisa abrió los ojos solo para encontrarse en medio de unos brazos cálidos que la noche anterior la habían sostenido sin de

