Suyeon chasquea los dedos y sonríe con picardía. —Tengo uno. Ojalá te llamaras Avogadro, porque entonces ya sabría tu número. Es coqueto. Pero Namg solo se rió. Eso debe ser buena señal. Una sonrisa se dibuja en los labios de Namg. Es un poco torcida, pero Suyeon confía en que es una sonrisa y no una mueca. —No conoces la constante de Avogadro. Suspendiste el examen. —Bueno, otra vez, sí , ¡pero venga! Ese fue genial. Y muy apropiado para la situación, ya que están en clase de química. ¡Rayos, Suyeon tiene un don con las palabras! —Se felicita mentalmente. Namg está a punto de reírse. —Ojalá pudiera contarte un chiste de química mejor, pero todos los buenos son argón. La sonrisa/mueca desaparece y es reemplazada por una mirada de confusión. —¿Qué? Suyeon parpadea, su rostro se sonroja

