MAXWELL Siete meses de espera, y ahora esto. —No empujes todavía—, le digo, agarrándole la mano. —Tú puedes, amor. Un empujón más. —¿¡Como no es tu vagin4!?—, me grita. La voz le sale desesperada. Nisha no es de soltar groserías, pero la entiendo, esto debe de doler mas que cualquier cosa en la vida, fui afortunado en salir hombre. La veo hecha polvo y lo único que quiero es meterme ahí y sacarla de todo este infierno. Pero no puedo. Solo sonrío como idiota, intentando que no me tiemble la voz. Si yo no me rompo, tal vez ella aguante un poco más. —Lo estás haciendo increíble, amor. Te lo aseguro, nunca estuve tan seguro de algo. Ella niega con la cabeza, empapada en sudor, retorciéndose de dolor. Me rompe verla así. —Un poco más, mi vida. Te amo. Intento no perder el control, pero

