MAXWELL Último día entero en Nueva York y tengo la cabeza hecha un desastre. Parte de mí está aliviado porque ya casi terminan estas reuniones de mi3rda que me tuvieron al borde desde el minuto uno. Pero la otra parte... bueno, esa parte no quiere ni pensar en que ya pronto Nisha y yo vamos a volver a lo de siempre: separados y en pausa. Quiero hacerme el loco, hacer como que no viene el adiós. Pero viene. Y cada vez más cerca. Cuando logre quedar embarazada y ya no me necesite... ¿qué carajo hago yo con mi vida? Las reuniones se alargan como si el tiempo se hubiera congelado. Pero al fin, los tipos esos se levantan, se estrechan las manos y yo salgo. Llego al hotel y entro a la habitación soltando un suspiro. —Gracias al cielo, ya se acabó esta mi3rda. No sabes las ganas que tenía de

