Jules

1534 Palabras
La escuela empieza hoy. Dos semanas y media después de mi ofrecimiento de amistad a Matthew Z. Hoffman en la azotea del hospital mientras el chico estaba a punto de suicidarse. No es un mal principio, no del todo al menos, es decir...pudo ser peor ¿no? Pudo haberse de hecho lanzado a pesar de todo, y eso sería un trauma que jamás podría superar, o pudo ser cruel conmigo... ¿no? Yo le deba a nuestra amistad un...30% de probabilidad de funcionar. Y claro, hoy estaba a punto de comprobar si había valido la pena. ¡La noche anterior me había llamado, y personalmente estaba flipando para cuando vi lo de “numero privado” definitivamente estábamos en niveles muy diferentes! — Jules — había saludado, con voz ligeramente ronca, pero casi como si estuviera bromeando — Te recogeré mañana para ir a la escuela ¿está bien? — ¿Como diantres conseguiste mi numero? — fue lo que respondí, entre alarmada y emocionada! ¡Me había llamado! ¡Oh no...! me había llamado! Las mariposas…las jodidas mariposas. —  Soy rico, pagué para conseguirlo — dice con sorna, pero su comentario consiguió irritarme a la par que pomerme nerviosa — solo quería confirmar la dirección — ¿estás hablando enserio? — pregunté jugueteando con mi cabello — depende ¿quieres ser mi amiga o no? — preguntó, su voz era tan seria que me daba escalofrío incliso por telefono, aunque en ese momento yo preparaba la cena mientras mi madre insultaba a mi hermano Bryan por pasarse de listo. — Sí...— había sido mi respuesta. — entonces, asegurate de estar lista   temprano en la mañana — fue la suya. Así que aquí estaba yo, esperando a una calle de mi casa (principalmente para evitar que mis hermanos decidieran aparecer) esperando a Matthew, había rechazado la oferta de papá de llevarme a la escuela el primer día, alegando que me gustaría caminar. Empezaba a ponerme nerviosa cuando un lujoso Mercedes aparecía en la esquina de la calle y avanzaba lentamentr hacia mi. Definitivamente no solo eramos de otro nivel, esto contaba como un munto totalmente diferente. El auto es n***o, lo que debo admitir, no me sorprende, pero lucía extremadamente costoso, y para completar la imagen de niño rico y mimado, Matthew baja la ventanilla lentamente. Y las mariposas hacen de las suyas de inmediato, su cabello rubio estaba alborotado, pero sabía que probablemente lo había hecho a proposito, tenía lentes oscuros y una playera debajo de una chaqueta de cuero de aspecto costoso, en su muñeca izquierda un rolex original y en su miñeca derecha un par de bandas que le daban un aspecto más relajado. A otra persona podría parecerle algo que arruinaba el atuendo o inclusl lo hacía parecer más accesible, pero yo sabía que solo estaba escondiendo sus cicatrices. — ¿cerrarás la boca o vas a entrar? — pregunta con sorna — no tienes que ser odioso — me quejo — a demas...solo estoy impresionada — ¿ya no parezco deprimido? — se mofa, con una sonrisa tensa — De hecho, luces bastante prepotentes — respondo dándome la vuelta, saltando al ver que la puerta se abre hacia arriba —entonces cumplí mi objetivo — dice luciendo satisfecho de si mismo. El auto es comodo, y huele a nuevo, así que no puedo evitar preguntar — ¿te comparon un coche? — yo a duras penas conseguía que Bryan me prestara su camioneta, él niega — No, solo tomé uno de los de mi hermano Harold, cuando se fue a la India dejó todos en cada — responde, encogiendose de hombros, perp yo sigo sorprendida — ¿Tu hermano tiene más de dos autos? — pregunto, él asiente y arranca el coche — seis en casa, aunque Natasha tiene dos y.…papá compró uno para él hace unos años, a demás de el anterior, tenemos una van, dos camionetas, un Hummer y dos autobuses para los viajes familiares — lo miro impresionada! ¡de verdad eran millonarios! — ¿autobuses? — pregunto, intentando comprender — ceeí que ustedes tendrías limosinas o jets privados — tenemos, pero tecnicamente son de la empresa — responde, el coche acanza rápido en el trafico, aunque es tan suave que a duras penas siento que se mueve — y.… ¿qué hay de ti? — Tenemos una camioneta — respondo, incomoda — mi hermano Bryan la compró hace dos años, y bueno, papá tiene su auto, fue un regalo de...tu papá — ¿qué? — pregunta tensandose, con los lentes puestos, es dificil saber cual era su expresión — sí, hicieron un evento para empleados del sector de producción — respondo, jugando nerviosa con mis pulseras, el asiente, recordando el asunto — tu papá fue uno de los ganadores — asiento — entonces...sabías quien era yo desde el principio ¿no? — algo así — admito, enrojeciendo por completo — Hoffman es el apellido de los dueños — No — dice con un gruñido — somos Zdorogzarkovitchdovs — explica, pero yo esto teniendo prpblemas para comprender lo que dijo ¿era un insulto en otro idioma? — ¿que hay de Hoffman? — pregunto, él suspira mientras entramos al estacionamiento. — la empresa es Harmond Inc. Aunque compramos Black hace tres años — yo levanto las cejas, impresionada, eso quería decir que era el hijo del dueño de las dos empresas más poderosas del mundo, él se quita las gafas — Hoffman es el apellido de mi madrastra, más facil de pronuncias en los negocios. Pero siempe ponemos la Z. — oh, claro Matthew Z. Hoffman — digo, recordando su ficha en el hospital — Hyde. Mi apellido es Hyde — dice en un gruñido molesto — lo cambiaron a Hyde-Hoffman luego de que ella y papá se casaron — No pareces muy contento con tu madrastra — digo saliendo del auto, él me sigue y le pone seguro, ignorando por completo los miles de ojos que hay sobre él, sobre nosotros. Yo siento que podría hiperventilar. — No lo estoy — responde luego de pensarlo bien, toma mi mochila y la carga junto con la suya — ¿tienes tu horario? — oh, claro — digo sacandolo del bolsillo de mis pantalones y enseñandoselo, él asiente satisfecho — tenemos francés, Quimica e Historia juntos — dice antes de entregarmelo — ¿que tal te va en francés? — Soy un asco — admito, caminando por los pasillos hasta quien sabe donde, yo solo lo sigo, las clases empiezan en quince minutos y no estamos lejos de mi aula — pero quiero aprender, me gustaría viajar a París algún día — París es lindo — dice, como si aprobara mi decisión, aunque se le ve incomodo — yo...esto...puedo enseñarte si quieres — ¿hablas francés? — pregunto, ligeramente celosa, él de verdad había ido a un lugar que yo solo visitaba a traves de internet los días de ocio. — Hablo un montón de idiomas — dice encogiendose de hombros — solo tomo las clases para obtener diez — eso es trampa — digo, sacudiendo la cabeza, él estaba intentando ser amable, y era uno de los requicitos para ser su amiga — Supongo — luego hay in incomodo silencio, él no sabe que decir y yo no sé por donde empezar, el verano no parecía el mejor tema de conversación...en especial si tenemos en cuenta donde nos conocimos. — Jules... — suspiro aliviada al escuchar la voz de mi amiga Kate, ella es una de esas bellezas latinas que los chicos adoran, largas piernas morenas y precioso cabello rizado y n***o, sin contar que sus ojos son de un color azul que definitivamente contrastaba contra su piel oscura — Oh Dios...tu... — Hola — saluda Matt con una sonrisa forzads, Kate abre los ojos tanto que temo se le salgan de sus cuencas — Soy... — Matthew Z. Hoffman — responde mi amiga, intentando tranquilizarse, aunque me lanza miradas bastante obvias. Ella definitivamente estaba esperando un buen chisme al respecto, lo que me hace reír — el mismo — dice Matthew, tendiendole la mano, y Kate parece a punto de explotar, pero se la da con firmeza — ¿tu eres...? — Kate Ramirez — dice mi amiga, antes de parpadear y aterrizar en el presente, me mira — llegaron los nuevos uniformes — ¿tan pronto? — pregunto emocionada, no era una porriata principal, pero de verdad me encantaba estar en el equipo, Kate se distrae un segundo mirando a Matthew — Kate! — Sí, sí, sí...esto...sí, Theresa los pidió de antemano — explica, gesticulando mucho con la boca, Matthew se dedica a mirarse las uñas, evidentemente incomodo — tengo que irme — suelta, mirando hacia le final del pasillo, donde Alex Peterson y Jacob Hoffman están hablando entre ellos, supongo que es su via de escape — ¿nos vemos en el almuerzo? — me pregunta, Kate asiente por mi — seguro — digo, él me entrega mi bolso antea de irse con sus amigos. — Es el jodido Matthew Z. Hoffman! — chilla Kate luciendo a punto de tener un ataque de epilepsia — Kate, calmate! — digo nerviosa, y ella me mira mal — ¿que me calme? — se queja — es uno de los doce chicos más sexis del instituto, es el más rico, y está saliendo contigo ¿como quieres que me calme?! — no estamos saliendo... — empiezo a explicarle, pero ella sacude la cabeza —no seas tonta, los chicos como él no solo se nos acercan porque sí — dice levantando las cejas — así que cuentame todo — pide antes de sonreir con malicia — a Debra le va a encantar saber que hay alguien más interesante que ella! — Kate...
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR