Elena y Jeff se encontraban en el coche a lo lejos. Era de noche, vieron a un carro aparcarse cerca del estacionamiento dónde ellos se encontraban. Iba una persona en el coche, se bajó y abrió la cajuela, sacó un contenedor mediano, se veía pesado, para que solo una persona lo llevara, lo que los hizo llegar a la conclusión que no era un humano común y corriente. —Su corazón está agitado—comentó Elena. Jeff no comentó nada. —Se aleja, ¿deberíamos de seguirlo? —preguntó ella. Lo miró con el rabillo del ojo negar con la cabeza. — ¿Cómo nos daremos cuenta si esa persona tiene a Alexandra? —preguntó de nuevo. —Por eso te he traído, tu sentirás su olor, yo no puedo percibir los olores a largas distancia a diferencia de ti—le sonrió. —Pero jamás he sentido el aroma de ella, no sé a qué h

