Capítulo 38

1467 Palabras

Se había despertado, su cuerpo le dolía. Sentía que alguien la limpiaba, no sabía quién era. —No te haré daño, solo no te muevas o tus puntos se volverán a abrir, perdiste bastante sangre y tienes el brazo derecho fracturado, te pondré yeso el él —le susurró. Alexandra se encontraba sobre lo que parecía ser una colcha o algo similar. No estaba atada con plata. Sentía sus manos vendadas. —Te he aplicado medicamento en ambas muñecas, las esposas se te estaban encarnando, tenías un poco de infección, discúlpala, ella no siempre es así, no sé que le sucedió, nuestra señorita está fuera de sí últimamente—le informó. En ese momento supo que se trataba de una mujer, pero no recordaba alguna lobuna que no tuviera aroma alguno, todos tenían un aroma característico que los diferenciaba de los d

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR