Vanessa no podía creer que Alexandra hubiera sobrevivido a todas aquella torturas que su hermana le contó que aquella persona le hacía. «Si que tiene más vidas que un gato» la miró caminar por los pasillos de la empresa hacia la cafetería. Con lo que Alexandra le había dicho la hizo que se cayera de la nube en la que había estado durante todo ese tiempo, por lo que corrió hasta su hermana. Ella no le había dicho que habían liberado a Alexandra. — ¿Qué te ocurre Vanessa? ¿A que has venido? —preguntó Merida molesta. — ¡Alexandra! ¿Cuándo la dejó libre esa persona? —interrogó. — ¿Dejarla libre? No te entiendo Vanessa, se más específica. —Ella esta aquí. Alexandra está en carne y huesos en la empresa en el área de cafetería—respondió. Merida no creyó aquello por lo que se levantó de su

