Llevábamos cuatro días lejos de todos, esta cabaña era el mejor lugar en el que había estado, me gustaba el ruido del viento cuando tocaba las hojas secas de los árboles, no había ni un solo momento del día que Nik y yo estuviéramos quietos sin tocarnos, teníamos una obsesion loca por tener la manos en el cuerpo del otro, muy temprano en la mañana Nik recibió una llamada de sus padres, puedo escucharlo en la oficina gritar, esta enojado, se nos está acabando el tiempo, en dos días me tengo que ir y siento que Nik no está teniendo en cuenta eso, me acerco a la puerta de su oficina. - No me importa! - Escucho el grito amortiguado de Nik detrás de la puerta, así tomo la perilla y le doy vuelta, abro la puerta y Nik levanta la mirada y me mira, me acerco a él, toco su pecho y cierra los ojo

