“Estamos bien” y una mierda, era claro que no lo estábamos y los dos días siguientes sin verlo me lo dejaban saber claramente, aunque solo había estado yendo a casa a cambiarme para de nuevo ir a la clínica a estar con los niños, me enteraba por Emma que él no llegaba a dormir y era donde me preguntaba… ¿en dónde se estaba quedando? Claramente mi mente me juba una mala pasada y pensaba que, con Amelia, algo imposible, pero después recordaba que no me contestaba los mensajes y volvía a considerar esa opción. —Dime que tienes buenas noticias…por favor —supliqué, queriendo escuchar algo bueno en medio de tantos problemas. —Son buenas noticias —afirmó sonriente, yo también lo hice y por primera vez en los días que mi pequeña llevaba en la clínica, pude respirar tranquila. —Soy todo oídos

