Mi pulso está acelerado, mi respiración agitada, mis piernas se sienten débiles, pero aun así no me detengo. Gotas de sudor bajan por mi frente recorriendo mi rostro hasta llegar a su destino. Con vista fija al frente continúo esperando que de alguna manera el ejercicio físico llene un poco el hueco que siento en mi pecho. Llevo más de quince minutos en la caminadora haciendo algo de cardio. Desobedecí a Felipe y en vez de caminar, comencé a trotar de una vez. Pero ya se ha vuelto costumbre, ya va más de una semana en que ignoro su demanda y troto en vez de caminar. Al comienzo me explicaba una y otra vez que debo de empezar poco a poco para no cansarme luego, pero ¿como caminar cuando siento lo que siento? Desde que aquella dura verdad salió a la luz, no he vuelto a ver a Erick, no respon

