Amber Pov: —…es por el bien de su salud que siga mis indicaciones, de lo contrario podría haber consecuencias severas para usted y para el bebé que lleva en su vientre… ¿¡QUÉ!? Mi boca literalmente cae al suelo y mis ojos se abren de manera desmesurada, la verdad temo que éstos se salgan de sus cuencas. — ¿Q-Qué?—digo en un inestable hilo de voz y siento como mi rostro pierde por completo su color, poniéndose más blanco que un papel; una sensación indescriptible me recorre. ¿U-un bebé? ¿¡Voy a tener un bebé!? Por un breve momento creo que he escuchado mal, quizás el estrés se esté llevando mi cordura y por esa razón escuché que hay un bebé en mi vientre. Si, debe ser eso. El doctor frunce su ceño y revisa de nuevo los papeles para verificar que no ha cometido algún error, parece de

