Capitulo 2

799 Palabras
ROHAN Este era el día que tanto había esperado para conocer a mi futura esposa en persona, a quién solo podía ver por las cámaras de seguridad de la ciudad mientras estudiaba en el extranjero.  Verla me animaba seguir estudiando.   Cada vez que la veía, con el paso del tiempo, se iba volviendo más hermosa. Su cabello amarillo miel , su tes blanca que aclaraba más en el invierno por la nieve y sus hermosos ojos verdes jade que desprendía calidez.  Me había prometido que la cuidaria como a un diamante y le daría una vida tan cómoda que no necesitaria nada. Con eso en mente, me dirigí lo más rápido que pude al punto de encuentro. Me había tardado mucho en ayudar a ese imbécil de Jack. Llegando a la cafetería, aceleré mi paso para entrar. —¿No tienes ojos? Escuche el sarcasmo de la persona que se encontraba tirada en el suelo con sus manos en la frente.   Era Allet. —perdón, estaba apurado y no me di cuenta. ¿Estas bien, Allet? Era ella...  Estaba en frente de mi. Era más hermosa que en los vídeos, distintos tipos de emciones empezaron a brotar de mi pecho que lo relacione con la felicidad que estaba sintiendo en este momento. La felicidad que estaba por expresar se hicieron pedazos al ver que Allet se encontraba herida en el suelo. Me arrodillé para verla pero no soltaba su frente. —¿me vez que estoy mal y me preguntas si estoy bien? Me equivoqué de pregunta. Ella se encontraba muy enfadada como para contestarme con sarcasmo, esta vez si la había estropeado. —Lo siento, Allet. Disculpen señoritas ¿tienen un botiquín de primeros auxilios? Me acerqué para tratar de aliviar su herida pero me apartó, era obvio que ella estaba muy molesta.  Si no fuera por el estúpido de Jack que me hizó ayudarlo, amenzandome con esa fotografía pero ahora que ya no existe esa foto lo podré destruir. Solo espera Jack. —No tiene porque preocuparse—contestó Allet. Allet había cambiado de un tono molesto informal a uno tranquilo formal pero dejaba en claro que ya me estaba odiando. —disculpa por llegar tarde pero tengo que tratar tu herida.— Me disculpé tratando de calmarla pero ya había sido derrotado desde que la hice esperar. —La reunión iba a durar a lo mucho unas dos o tres horas así que tu tiempo se acabado, me despido. El día tan esperado se había vuelto el peor día de mi vida, sin duda el responsable de esto no lo dejare ir sin que le haya torturado cien veces.  No la puedo dejar ir aunque me muera. Devolví de inmediato el botiquín a la mesera y fuí detrás de ella pero apenas me acerque, aceleró. La única opción que tenía era mi futura suegra, ella era la que mandaba en la casa a pesar de su dulce personalidad...  Ella me podía ayudar a estar con mi pequeña Allet. —Buenas días, señora Rose—dije cortésmente. —hola querido. ¿Ya te encontraste con Al? —si, de eso quería hablarle—no sabía cómo decirle que la golpee en la frente y ella se fue molesta— llegue tarde a nuestra reunión pero quería pasar por su casa para dejar los regalos de compromiso. —querido, entonces tu y mi hija ya decidieron comprometerse ¿verdad? —si, no se preocupe. Cuando hable de no preocuparse sentí que las cosas estaban yendo mal pero este era el único camino que podía forzar para estar con ella. —menos mal y que felicidad que mi hija decida comprometerse.  —entonces la veo esta noche. Después de hacer los preparativos con mi suegra para esta noche, no paraba de pensar en la "magnífica noche" que pasaré.   Solo tenía que disculparme con Allet y darle una explicación de mi tardanza. Además tengo confianza en mi apariencia y en mi personalidad que cualquier mujer tendría como novio ¿Qué podría salir mal? Aparte de pensar en eso, tendría que ajustar cuentas con alguien más. Marque el número de Jack que enseguida me contesto. —¿hola? ¿Como te fue hermano del alma? —si es que no quieres ser alimento de los tiburones, mejor ve a conseguir los mejores regalos y llevalos a la familia de mi futura esposa. —ah... ¿Ya hablaron sobre el matrimonio? —idiota, consigue lo que te pedí o destruiré cada una de tus empresas.  No olvides que aún tengo el contrato que firmaste conmigo. —oh s... Si... Si hermano, ahora mismo lo hago. Arreglar esta situación era muy facil decirlo que hacerlo pero todo parecía ir en orden, aún sin poner en marcha la misión de disculpa de mi pequeña.
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