Ángela Simplemente me rendí. Todas las capas tenían la misma electricidad celestial pero cada una era más resistente que la anterior, sentía como mi cuerpo pedía que parara mientras la energía negativa pasaba por todo mi ser. En este punto mis ojos lloraban, pero las lágrimas se habían vuelto sangre, todo mi cuerpo estaba en completa revolución pero mi yo malvada no paraba de recitar, estaba decidida a romper cada una de las barreras sin pensar en la posibilidad de no salir con vida de esto. Y es que era lo más seguro, ningún ser que tenga su corazón teñido de maldad pura se preocupará por la vida de otro ser que se arriesga por la misma causa. Agradecía que tuviera los ojos cerrados, así no tenía la maldita pantalla y podía refugiarme en la absoluta oscuridad, había fallado y ahora le

