Ángela Me dolía el pecho, y por más que quisiera abrir mis ojos no podía. Sentía como si estuviera flotando, mi cuerpo desprendía calor y de vez en cuando sentía una delicadas manos sobre mí, en mi frente, en mi pecho, mi espalda y la parte baja de mi abdomen, pero aunque suene mal no me sentía intimidada o manoseada, algo dentro de mí me decía que estaba siendo cuidada. A veces en mi mente me ponía a contar ovejitas siendo perseguidas por Max y un lindo campo de fondo, la verdad no se cuanto tiempo habrá pasado hasta que por fin me sentí con la fuerza de escuchar a mi alrededor, una voz varonil pero llena de amor junto a otra también varonil pero mas jocosa acompañaban una plática con el pequeño niño, obvio reconocería la voz de Jesús después de tremendo susto. Ahora que recuerdo yo e

