El más torpe en darse cuenta de lo que eran aquellas amiguitas fue Gabriel, que inmediatamente las vio con el mismo rostro juvenil de muchas de sus alumnas en la universidad. Julián llevaba demasiados años en la carretera como comercial de piezas de automóvil como para no darse cuenta, a través de su experiencia personal, del rollo de aquellas chicas. Lo de Jorge y Jandro era otro estar, el primero porque fue el encargado de contratarlas, recibirlas y presentarlas, y el segundo porque permaneció con total naturalidad e impasibilidad ante la irrupción de las invitadas. Solo Félix se inquietó al pensar en Aurora y en su compromiso. Pensó que quizá no fue muy buena idea acudir a la reunión. –Estas preciosidades son –empezó a decir Jorge–: Mina, Jenny, Alexia, Candy y Jana. Mis amigos –dirig

