Aclaración preliminar Esta novela corta no pretende ser la “incitación a nada”. Quiero decir que, a pesar de su trasfondo machista, como autora abomino dñel heteropatriarcado. Las mujeres no somos mercancía, claro está. Y ahí surge la pregunta obligada en relación a la historia que presento: ¿es lícito lo abominable en la literatura?, ¿es legítimo el mero divertimento a la hora de escribir e imaginar historias por retorcidas que sean y después disfrutar de ellas leyéndolas? Ese es siempre un debate abierto al que les invito a unirse, eso sí, después de leer esta historia. Capítulo 1: La lluvia Alfredo entró en aquel local con el pelo y la gabardina empapados. Fuera, la noche se había convertido en un páramo líquido; la lluvia caía con una insistencia que parecía vengativa, como si el ci

