Esposas prestadas 8

1784 Palabras

Lucía ya lo había visto antes, en otras historias que se tejían entre las paredes del club. No era un lugar para que los sentimientos se quedaran mucho tiempo, pero a veces la gente venía con corazones rotos o vacíos, buscando un poco de alivio en la desconexión. En esos momentos, las emociones se enredaban sin aviso, y lo que había comenzado como una huida temporal terminaba siendo una trampa emocional de la que nadie salía ileso. Pero Azucena... Lucía pensó con una sonrisa amarga. Ella no lo sabe aún. Lucía le había visto esa mirada, esa mezcla de esperanza y miedo. Había visto cómo la limpiadora se había ido dejando llevar por lo que había sentido en el aire, como si Alfredo hubiera sido la respuesta a algo que ella ni siquiera sabía que necesitaba. La camarera tomó el trapo con el q

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