SAM Me detuve en el umbral de la puerta al oír la dulce voz de Sarah cantar, su mano acariciaba el cabello de Eliot mientras que yo no quitaba mis ojos de aquellas escenas, me sentí tan bien verlos a ambos de esa forma. Me senté en el borde de la cama y me dispuse a escucharla, hasta que se detuvo, la miré y ella se puso de pié. — ¿A dónde vas? —le pregunté desconcertado por su actitud distante. — A mi habitación —respondió sin mirarme. — ¿Y qué le diré a Eliot si despierta y no te encuentra? —traté de convencerla de quedarse, la necesitaba, su tacto, su rostro, su esencia. Se detuvo frente a la puerta y pensó. — Está bien —accedió dándole una felicidad inmensa a mi corazón. Ella volvió a recostarse junto al niño dormido y se dispuso nuevamente a acariciarle el cabello. Me acosté más

