SARAH Seguía actuando de una forma estúpida, no podía sacarlo de mi mente, su sonrisa aún se repetía en mi cabeza como disco rayado. Daniel había comenzado a actuar raro, casi siempre estaba ocupado con el trabajo, pero bueno ,no puedo quejarme, la verdad necesitaba estar sola. El sonido del teléfono sobre mi escritorio me sobresaltó. — ¿Si? —contesté como si nada. — Hay un chico llamado Sam que quiere verte, está esperándote en la recepción — Mi respiración se detuvo, mi cuerpo comenzó a temblar y torpemente tratamudee. — Enseguida bajo —indiqué entre cortando las palabras antes de colgar, me miré en un espejo y revisé mi estado. ¿qué estoy haciendo?. Dejé el espejo a un lado y con el rostro serio bajé por el ascensor, al llegar lo vi sentado en un sillón viendo el lugar, me escondí

