SAM Mi mandíbula se apretón con molestia al verlos mirarse de esa manera, lo detestaba joder, lo detestaba tanto, tal vez sea normal aborrecer a las personas como él, que tiene una vida perfecta y la gente lo quiere cerca porque es agradable. Lo envidiaba, envidiaba todo lo que tenía como persona, me sentí estúpido admitirlo, pero era la pura verdad. Pero no podía soportar la mínima idea de imaginarme a Sarah en brazos de este niñito de mamá, ni en los de nadie. Y me asusté pensar que existían miles de hombres mejores que yo en aspectos personales, que no parecían de trastornos de personalidad y eran libres de expresarse como querían y cuando querían. Me asustaba aceptar de que aunque tenía su amor, haya muchas posibilidades de que pueda conocer a alguien más, tal vez esa sea la razón por

