No tengo mucho tiempo para saber que decir o que impresiones darle. Es cierto que la situación es un poco violenta. Es la primera vez que nos vemos desde que William y yo salimos de aquella casa en las circunstancias en las que cada uno lo hizo, entonces reconozco que no es un momento fácil para ninguna de las dos. Podría llamarlo a él pero presiento que ella prefiere hablar conmigo por alguna razón, no considero que sea distinto si esperó a que William se fuera para llamar a nuestra puerta. Me siento frente a la puerta ta del ascensor, justo en el brazo del sofá mirando los números que indican el piso por el que viene nuestra visita, y suspiro cuando suena el pitido inconfundible de que ya ha llegado. Las puertas se abren y aparece ella que clava sus ojos en mi como yo descanso los mío

