Ahí está otra vez esa pasión, esa locura que no sé detener. Me falta valor para detener lo que me hace sentir. Me toca y me creo la mentira entera, la gran mentira de que seremos felices solo porque sentimos que estamos enamorados. En cada cayo de sus manos apretando mia caderas mientras gime sus besos en mi boca me silencia. Sobran las mil excusas que me pongo para evadirnos el uno al otro cuando me besa. —¿Cómo me provocas así? —le empujo un poco para respirar sin su boca en la mía —. ¿Por qué me sigues y sigues y haces que te deje hacerme esto? Maldito... maldito. ¿No ves que mi corazón no atiende a razón, que no puedo estar contigo ni sin ti? Déjame de una vez...—lloriqueo. —¡Nunca...!¡Nunca! —repite. —Me vas a volver loca, William. Tienes una vida antes de mi, una esposa que —m

