Quise devolver la sonrisa, pero acabé gritando cuando Magnus se retiró y volvió a introducirlo de golpe. Las manos de Gunnar estaban en mi cuerpo, tocándome y disolviendo el malestar que sentía. Mientras pasaban unos segundos, empecé a gemir y a mover mis caderas hasta encontrar el empuje de Magnus a mitad de camino. Me sentí tan extremadamente bien que quise que se prolongara por más tiempo, siempre y cuando mi cuerpo pueda recibirlo. Era mi primera vez y había sido maravillosa. El punto de vista de Gunnar Freya se tumbó frente a mí de espaldas y estaba toda colorada, sin fuerzas, pero feliz. Magnus miró al techo con una gran sonrisa mientras respiraba con fuerza. Era de día, pero seguía sin estar satisfecha por mucho que la abrazara. Sabía que estaba agotada y probablemente con s

