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1452 Palabras

11 GINEBRA El servicio que Lorenzo daba a sus huéspedes era impecable y muy completo desde todo punto de vista. Había entendido que había pedido a Mariela, la camarera que se me había asignado, que me cuidara más allá de lo que hubiera tenido que hacer. La mujer, dulce y regordeta de unos cuarenta años con cabello rojo, de inmediato se había preocupado por hacerme quitar la ropa mojada y de prepararme un té caliente con galletas. Al principio me había dado ropa de los empleados, pantalones y chaleco n***o con camisa blanca, mientras hacía lavar y secar mi ropa, pero llegada la noche ya me había llevado ropa nueva que me quedaba muy bien. Con timidez, me puse los pantalones a rayas con la cintura alta y la blusa rosa con mangas cortas. Mi ánimo todavía no había cambiado y, cuando M

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