16 LORENZO Decir que Mia me evitaba era un eufemismo. De todas formas, estaba satisfecho. Había obtenido aquello que quería: se había quedado aquí. La idea de no volverla a ver más, me había hecho perder el sueño. Ahora tenía un mes para hacerla cambiar de idea y para descubrir de qué estaba escapando. Estaba seguro que habría obtenido todas las respuestas que quería. Y, por el modo en que reaccionaba en mi presencia, intuí que no le resultaba indiferente y que también ella sentía que había algo que había quedado pendiente entre nosotros. Un deseo que buscaba satisfacción. Estaba en mi lugar de siempre, tomando mi Manhattan, cuando vi a Sebastián acercarse nervioso. “Lorenzo, está la amiga de Mia afuera. Está agitada y pide poder entrar. Dice que es cuestión de vida o muerte. S

