04

1467 Palabras
Hoy es jueves, un día, solo un día y será viernes. O como muchos lo conocen, el viernes social. La verdad poco me importa. Yo solo quiero que llegue el fin de semana para poder dormir a mis anchas, ver mi maratón de “Lucifer”. j***r, ese hombre es sexy. Y comer un galón de helado de limón. Y me vale poco si engordo. Total, ni novio tengo ya. Y hablando de novios, el mío, bueno, mi ex me ha estado buscando. ¿Para qué? Ni la más remota idea para lo que quiera mi divina presencia. ¿Modestia? No conozco el significado de dicha palabra, ¿existe en el diccionario siquiera? Ha pasado un mes desde esa noche. Siendo honesta hasta ya lo estaba olvidando, hasta que me lleve el susto de mi vida. Mi periodo se había atrasado. Andrés no había venido ha hacer su visita mensual. Les juro que estuve con el Jesús en la boca, pero ¡hey! Falsa alarma. A los dos días vino. Les aseguro que envejecí como diez años con ese susto. Pero retomando el tema, me le he escapado. Y no es que sea cobarde, solo me ahorro saliva. A mi parecer, no hay nada de que hablar. Si él quiere andar de pica flor, pues no lo voy a detener. No soy su madre, ni siquiera su dueña o algo parecido. Solo soy una chica con la que sostuvo una relación romántica por unos dos años. Pero nada más. ¿Amor? Tal vez en su momento lo hubo. Pero la relación se volvió tan rutinaria, que cuando me enteré de que se acostaba con cuantas piernas largas se le atravesara por el camino, me importó un comino. O sea, tengo mi dignidad y mi orgullo. Y se que la genta habla a mis espaldas. Pues el muy idiota no ha sido discreto con sus “amiguitas”. Esa imagen que intentaba vender se le ha ido por el retrete. Y que no me culpe. Yo no le puse una jodida pistola en la cabeza y le dije que se acostara con cuanta zorra se le cruzara. Con la única que si me molestó y lo quise castrar, fue con la estúpida de Roberta Lee. La más zorra del instituto. No me sorprendería que hasta se halla acostado con algún profesor, ya que me sorprende que aprobara los cursos. Pero bueno, es un secreto a voces.  -       Nena. -la voz de Jassy me saca de mis pensamientos. Pero le quedo en shock. ¿La razón? Viene con un ojo morado y el labio partido donde la sangre escurre. -       ¿Qué coños te ha pasado? -me levanto de la grada donde anteriormente estaba sentada. Y prácticamente bajo corriendo para llegar a su lado. -       Una sola palabra, Robinson. -con eso es suficiente para caminar sin un rumbo fijo. Escucho la voz de Jassy llamarme, pero como dicen; me entra por un oído y sale por el otro. Camino buscando a ese imbécil. O sea, a mi me puede decir todo lo que se le venga en gana. Restregarme en la cara a sus zorras, pero hay algo sagrado. Algo prohibido. Mis amigos. Si señor. Con mis amigos nadie se mete. Yo soy la única que puede insultarlos, golpearlos. O sea, hacerles bullying. Solo entre nosotros podemos rompernos la madre, pero solo nosotros. Ningún fulano de fuera vendrá y golpeará a alguno de mis estúpidos amigos (¿mucho amor verdad?).  Estoy endiablada, siento que se me ha metido el chamuco, ¡j***r! Estoy usando las frases de mi abuela Ana. Me recorro prácticamente la escuela hasta que me lo encuentro, y para mi sorpresa (notar el sarcasmo), esta en medio de un faje con la estúpida de Roberta. Me detengo y respiro profundo, no duele, como ya he explicado anteriormente, simplemente que la odio. Es una maldita estúpida y espero que la arrolle un camión. Camino con pasos decididos, con mi espalda erguida, con la barbilla en alto y una sonrisa de superioridad. Y sí, estoy tratando de imitar a mi bombom Draco Malfoy. O sea, se que soy muggle y que solo es un personaje de ficción, pero a la chingada, soy su jodida fan. Pero retomando el tema, con mis aires de grandezas avanzo hasta que llego donde ambos están. Y como estoy a unos pasos a su espalda, que con solo estirar mi brazo podría tocarlo, Roberta, que con solo podría abrir los ojos y notarme, parece ida en el placer que este imbécil le está dando. Estiro mi brazo y toco su hombro y se separa para mirarme molesto. Lo más seguro para gritarme por haberle interrumpido, pero al deparar que era yo, me miró con sus ojos bien abiertos, yo solo podía sonreír. ¡Era tan jodidamente divertido!   -       Hola, Víctor. -sonrió lo más tierna posible. Lo más seguro una mueca, pero es mi sonrisa falsa que utilizo para salirme con la mía. Él solo parpadea. - Lamento interrumpir, tu… -los miro a ambos de arriba abajo. -bueno, su momento de diversión, pero he venido a una cosa. -       Saige, ¿pero que…? -no lo dejé terminar cuando le lancé un golpe al rostro con mi puño. Me dolió, pero valía la pena. -       Eso es para que no se te ocurra volverle a pegar o acercarte a alguno de mis amigos o a mi siquiera. -sacudo mis manos y lo miro con asco. Después miro a Roberta que me mira con la bocota bien abierta. - ¡Ah! Y otra cosa, terminamos, eres libre de estar entre las piernas de cualquier zorra que se te pare enfrente. -me doy la vuelva y regreso sobre mis pasos. Cuando giro en el pasillo veo los chicos venir corriendo. -¡Hey, nenes! -estiro mi brazo y lo sacudo a modo de saludo. Pero al mirar el rostro de Elisie, algo en mí me dice, más bien me grita que corra, que huya. Que me compre un boleto al Timbuktú y esconderme de ella. Ok, tal vez exagero. Pero con solo mirar a Elisie a los ojos, siento que me petrificará, así como el basilisco a Hermione. Si, tengo una pequeña obsesión por Harry Potter, pero se que no soy la única que tiene esta obsesión. -       ¿Eli? -digo con voz temblorosa. Les juro que ella me da más miedo que mi propia madre. -       ¡Eli ni una puta madre! -exclama colérica. Creo que si debí hacerle caso a aquello que me gritara que huyera. Ahora es demasiado tarde. Estoy muerta. -Si voy a matarte maldita estúpida. -pero antes de comience a correr, soy sujetada y me hacen dar vuelta de manera rápida, lo cual me causó un mareo. Al alzar la mirada, era Víctor. - ¡Suéltala Robinson!   - grita Eli y parece una loca. -       Suéltame imbécil. -trato de soltarme, pero su agarre se vuelve más fuerte la grado de lastimarme. - ¡Te he dio que me sueltes! -lucho, pero nada. Su agarre es cada vez más fuerte. Pero cuando estaba por abrir la boca, un puño impacta contra su mejilla y por fin soy liberada. Quien le ha golpeado es Logan, el cual se ve sumamente molesto.  Miro a los demás y Jassy está tratando de sujetar a Elisie que parece una leona a punto de saltar sobre su presa para devorarla y dejarla en los huesos. Y su víctima, tal parece ya no soy yo, si no al imbécil al cual Logan esta moliendo a golpes…  ¡Esperen! -       ¡Logan detente! -me lanzo a alejarlo, pero el estúpido es como un maldito mastodonte. Pero hey, es un mastodonte jodidamete sexy. ¡Saige concéntrate! No es momento de sabrosearte a tu mejor amigo. Lo tomo del brazo y con todas mis fuerzas lo intento alejar. – No vale la pena, por favor detente o te expulsaran. – me mira y luego a Victor. -       Que sea la ultima vez que te nos acerques o te juro que ningún cirujano podrá reconstruir tu estúpido rostro.  Victor solo se queda tendido en suelo quejándose de dolor y Roberta viene corriendo, con sus bubis de silicona rebotando, wey, no mames, ¿no puede correr normal sin tener que presumir de sus chichis operadas?  Alejo a Logan con la ayuda de Jasper, quien le susurra algunas cosas tratando de tranquilizarlo, mientras tanto, miro a los dos infieles pendejos y les digo; -         Les pido de favor, que no se nos acerquen en su jodida vida, que para la próxima quedaran sin algunos dientes. . les digo mientras sonrío de manera "tierna" y me doy  la vuelta para alejarme de esos dos simios estúpidos. Espero que a ese imbécil se le quiten las ganas de seguir jodiendo. 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR