Masajeo de manera distraída mi cuello ya que la reunión terminó algo tarde. Un bostezo se escapa de mis labios sin poder controlarlo y Yuka me regala una sonrisa empática mientras salimos de la sala. Ella debe estar verdaderamente cansada porque no me ha acosado sobre la relación que mantengo con Sesshomaru y sé que su vena chismosa aclama información sobre uno de los mujeriegos más cotizados del país. Veo a Sara caminar en nuestra dirección y ruego que no quiera hablar conmigo, justo ahora solo quiero llegar a casa y dormir mucho, muero de sueño. Pero entonces ella se planta en mi frente sin pronunciar palabra alguna. Sara es una mujer increíblemente hermosa que podría tener a cualquier hombre a sus pies, lástima que el hombre que quiere no está interesado en ella porque todo lo que quie

