Miro una vez más el techo de mi habitación. Mi mente solo puede revivir el momento de la maldita conversación. No le daré a Sesshomaru en bandeja de plata a esas arpías, y menos a una de las causantes de que él me fuese infiel. Tengo dos mensajes de Sesshomaru, pero la verdad es que ahora mismo no tengo ganas de hablar con nadie. Ayumi se fue hace dos horas al trabajo y yo no pude pegar un ojo anoche. Mi trabajo es algo que adoro y no me veo sin el, pero tampoco puedo sucumbir ante las amenazas de dos ricachonas estúpidas. No soporto que quieran minimizarme en base a amenazas estúpidas. Mi mano va a mis ojos cubriéndolos y dejo salir un suspiro de cansancio, no me gusta esto, definitivamente no me gusta. Lamo levemente mis labios antes de escuchar el timbre de la casa sonar con mucha ins

