Elliot sube a su caballo, decidido, convencido de que hizo lo mejor. Ahora se siente más seguro, pues cree que el momento de pedirle matrimonio a Elizabeth está muy cerca, claro, de ella dependerá si acepta o no sabiendo la verdad sobre la familia. A medida que su caballo avanza él lucha contra la tentación de desviar la ruta e ir a casa de Elizabeth, desea escuchar de sus labios que si lo ama y que está dispuesta a estar a su lado pase lo que pase. La manera como ella le ha correspondido a sus besos le dejan ver que lo ama, pero sabe que lo mejor es seguir su camino y dejarla asimilar la noticia. Al poco tiempo ya está en la mansión, guarda su caballo y entra al despacho, entonces se sienta mientras revisa la correspondencia que le han dejado sobre el escritorio. Va revisando un sobre tr

