Apenas abrió los ojos la mañana siguiente Elliot siente fuertes punzadas en su cabeza, lo cual le recuerda que se excedió con la bebida. El gesto de dolor que tenía se esfuma de inmediato al recordar ese beso. Que diferente fue y se sintió del que le dio sin permiso alguno lady Sophia más temprano ese día. No le queda ninguna duda, Elizabeth es la mujer con la que le gustaría compartir su vida y sus secretos. Pudo estar muy borracho como para levantarse con dolor de cabeza pero no demasiado para olvidar el dulce sabor de esos labios. De modo que el marques comienza a considerar la posibilidad de dar el paso que durante algunos años juró no dar nunca. Proponerle matrimonio a alguien, alguien con nombre y apellido, Clara Elizabeth Covenhay. Claro, no sin antes confesarle su secreto. De ella

