Capitulo 24. Parte II

1512 Palabras
"Este panda es para que te acompañe y cuando te sientas sola pienses que yo estoy ahí contigo" Lo leí varias veces y me pregunté qué panda y en eso otro chico se acercó y llevé mis manos a mis labios al ver un panda casi de mi tamaño frente a mí, lo tomé agradeciendo al chico y lo abrace oliéndolo en el proceso, huele a él. No sé cómo haré con ese oso por todos lados pero disfrutaré de como todos me ven por mi nuevo compañero. Ya habíamos pasado el almuerzo e iba de camino a la última clase, entré al salón y pude ver a Madison hablando con Noah, los miré extrañada pero no quise prestarle mucha atención. El profesor aún no había llegado así que saque mi celular para enviarle un mensaje a mi novio. Yo: Gracias por ese panda, amor. Benja: Es con todo mi amor, preciosa. Yo: Se te ocurren unas cosas ¿cómo me lo vas a dar en el colegio? Benja: Por ti se me ocurriría cualquier locura, por ti diría cualquier estupidez, por ti hago lo que sea. Sonreí por eso y sentí que me sonrojé. Yo: Por eso es que me encantas, porque sabes cómo hacerme reír, porque a pesar de las circunstancias estamos juntos. Benja: Te amo, que termines tu jornada escolar con éxito, nos vemos al rato. Yo: Te amo más e igual para ti. Sonreí dejando el celular a un lado, la profesora entró y yo traté de acomodarme para no estar incómoda, la clase pasó tranquila, pude entender casi todo y cuando sonó el timbre guarde todo con calma. Me levanté y sentí una mano en mi hombro, supe de quien era al oler el perfume, me sacudí deshaciéndome de su toque y me di la vuelta para enfrentarla. —Ay, que hermosos y que asco me dan, disfruta todo lo que puedas de esto—dijo y yo fruncí mi ceño. — ¿Me estás amenazando, Madison? ¿Tu odio te lleva a tanto? qué pena me das—vi como apretaba sus puños—porque como no es a ti, porque tú no eres yo—hice una mueca de pesar —que tristeza pero tranquila en algún momento llegara alguien a quien le guste todo lo que eres—quiso golpearme otra vez y la detuve—en tu vida te atrevas a tocarme. —Eres una idiota, te odio y te haré pagar absolutamente todo—dijo escupiendo todo su veneno hacia mí—eres solo esa basurita en mi camino y sentirás como quito ese tipo de basuras—dijo y yo alcé mi barbilla. —Inténtalo, ya veremos quien quita a quien—ella frunció el ceño— ¿qué esperabas, Madison? encontrar a la chica que su primera impresión por ese estúpido mensaje fue preocuparse y dejarse caer, pues te equivocaste. Si estos años que fingiste ser mi amiga no te diste cuenta como soy, entonces realmente no me odias de verdad—dije y ella abrió su boca. —Y para la próxima, inventa una excusa mejor de odio que unos chicos tontos que puedes conseguir en todos lados, idiota cerebro vacío—tras Charlotte decir eso, ella salió corriendo del salón. Charlotte me sonrió y me abrazó para luego darme un gran beso en la mejilla. —Esa es mi amiga, no debes dejarte de esa garrapata asquerosa—yo me reí por como la llamó y asentí. —Nunca más—dije y comenzamos a salir del salón. —Ella siempre me pareció rara pero esto que está haciendo es el colmo ¿no se cansa?—me encogí de hombros. —Pues no sé, lo único que sí sé es que me alegra saber quién es de verdad y no seguir engañada con que es mi amiga—Charlotte asintió. —Tienes toda la razón, pero en fin, yo siempre te lo dije y tú nunca me creíste—puse mis ojos en blanco asintiendo. —Lo sé, pero yo guardaba la esperanza de que te equivocaras, yo de verdad la apreciaba—dije y Charlotte me quitó el panda. —Te entiendo, me pasó lo mismo pero ya ves, no hay que confiar en todo el mundo—abrazó al panda y suspiro al olerlo—huele delicioso. —Sí, no vuelve a pasarme, lo juro—sonrió alzando mi mano derecha—es el perfume de Benjamín—ella alzó las cejas. —Vaya, eso es genial ¿y cómo va eso?—preguntó subiendo y bajando las cejas sugerentemente y yo me reí. —Vamos bien, nos queremos y eso es bueno—dije y apreté mis labios—dormimos juntos todas las noches—ella abrió mucho sus ojos—se mete en mi habitación, dormimos abrazados y se siente tan bien—ella miró al cielo y casi llora. — ¿Cuándo me va a tocar uno a mi así? yo sé que no hablo contigo seguido pero ten misericordia de esta pobre alma soltera que quiere un beso—me reí por su oración y ella seguía viendo hacia arriba. —Estás loca, amiga—dije llegando al estacionamiento viendo a los chicos. —Esta vez te superaste ¿ahora qué? ¿Uno del tamaño de la casa?—dijo riendo y yo negué subiéndome al auto. —Cállate, solo estás envidiosa porque no te regalo uno así a ti mi polarcito amorcito—Erick se puso serio y lo señaló. —Ni se te ocurra—dijo y Benjamín amplió su sonrisa. — ¿Es eso un reto?—pude ver el terror en el rostro de mi amigo que luego disfrazó con indiferencia. —No, haz lo que quieras—ambos se subieron al auto. — ¿Seguro?—preguntó burlón. —Si Benjamín, no me importa—dijo como si nada pero yo sé que en realidad tiene miedo de que lo haga, su padre es muy especial y eso es para que se burle de él para toda la vida. Si aún no supera lo del oso pequeño. Benjamín los dejó a cada uno en su casa y luego me llevó a una heladería. —Todo para que mi novia esté tranquila y olvidé todo lo malo—me voltee para darle un beso y él sonrió en mis labios. —Te amo mucho—dije y él me abrazó por la cintura. —Yo te amo más, mi preciosa panda—sonreí al escucharlo llamarme así. Benjamín me hacía muy feliz. Pasamos la tarde juntos y en un parque vimos como el sol se ocultaba y me incorporé abriendo mis ojos. —Debo irme—dije y él me miró preocupado. — ¿Qué ocurre? ¿Por qué debes irte?—lo miré y me levanté haciendo que él hiciera lo mismo. —La cena, si no llego hoy y lavo los platos todo mi esfuerzo se va a ir por el drenaje, no puedo permitirlo—dije comenzando a caminar. — ¡Dios! pensé que era otra cosa, no vuelvas a asustarme así—dijo y yo asentí deteniéndome. —Perdóname—le di un beso y lo tomé de la mano para empezar a correr, esto era de vida o muerte, era imposible que me dejara ganar por esos señores. Nos subimos al auto y cada dos segundos lo apuraba para que acelerara, vi la hora en mi celular y comencé a sudar, quería ganar y solo faltaba media hora para la cena. —Vamos Benjamín, debemos llegar—dije golpeando su hombro mientras cruzaba una esquina. —Cálmate, ya casi llegamos—dijo él por enésima vez y yo le sonreí. —Ok...pero apresúrate—detuvo el auto y yo me bajé corriendo para detenerme a mitad de camino—bájate y ven, vas a cenar aquí—me miró inseguro y yo le sonreí como si fuera un ángel—te prometo que no pasara nada—él hizo una mueca—bueno, si no quieres está bien. Hasta mañana—dije y seguí mi camino. — ¿Cómo que mañana? ¿Y esta noche?—preguntó acercándose. — ¿Qué pasa esta noche? no recuerdo—dije poniendo mis manos detrás de mí balanceándome. —Dormimos juntos, Fabiana—fruncí el ceño confundida. —No recuerdo, hasta mañana—quise girarme pero él me detuvo. — ¿Estás manipulándome?—preguntó y yo negué fingiendo inocencia. — ¿Yo? no, para nada—él negó y caminó delante de mí y yo sonreí porque funcionara. —Manipuladora—dijo y yo esta vez si me reí con fuerza. —Solo quiero un testigo—se detuvo volteando. — ¿Eso soy para ti, ahora?—preguntó dolido y yo negué. —No y te amo pero estamos perdiendo tiempo—él asintió y ambos entramos a mi casa. Definitivamente no sé cómo saldrá esto pero espero que bien para mí, aunque me temía un desastre antes de llegar a eso.
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