CAPÍTULO VEINTIDÓS Jennifer Nobilini lucía como si hubiera envejecido casi veinte años en los pasados ocho. Se veía gastada. Aún poseia una esbelta figura y un rostro bien cincelado, pero lucía permanentemente cansada y, a pesar de la radiante sonrisa que mostraba, tenía un poco de mala cara cuando contestó la puerta. Aunque se veía sorprendida de ver a Kate, estaba claro que la reconocíó. —Agente Wise —dijo. —Sra. Nobilini —dijo Kate—. Me halaga que me recuerde. Jennifer sonrió apenas. —Por supuesto que la recuerdo. E incluso si la hubiera olvidado, a mi suegra le gustó mucho su duro trabajo cuando estaba dedicada al caso de Frank. ¿Estaba?, se preguntó Kate. A mí me parece que por un tiempo pensó que podría hacer mi trabajo mejor que yo. —¿Nos concede unos pocos minutos? —preguntó

