–¡Idiota! Barry abrió los ojos sintiendo un dolor punzante en la cabeza, era un recordatorio que su hígado ya no podía resistir tanto alcohol. –Tú teléfono no para de sonar –sintió un golpe en la cabeza y eso solo hizo que le doliera más. –Oye, me duele. –Te lo tienes merecido por dormir en mi sofá. Fue hasta ese momento que reconoció la voz y se dio cuenta que era Mandy. –¿Qué hago aquí? Mandy estaba por responder cuando el teléfono volvió a sonar, pero está vez la puerta del apartamento se escuchó, Mandy se dio la vuelta para ir a abrir porque no sabía quién estaba tan loco como para llamar a su apartamento tan temprano, Barry buscó su teléfono entre su bolsillo y al ver el nombre de Darla en la pantalla respondió de inmediato. –Hola Darla. –Señor Stand de todos los malo

