El Rey.

1068 Palabras
Ada observaba al Rey con atención, nunca nadie antes le habia llamado tanto la atención, su atractivo era innegable, su pelo era largo hasta los hombros, n***o azabache, sus ojos marrones se cruzaron con los de ella verdes y Ada, Ivar sonreía porque sabia que ella habia notado que habia puesto su atención, necesitaba tener a esta muchacha de su lado o su pueblo pasaría hambre. Tenia que seducirla de alguna manera para que los suministros aguantaran hasta su nueva conquista. Intento entablar conversación con ella, lo que fue muy fácil, Ada observaba todos sus rasgos, era un hombre muy guapo, cualquier chica de su edad caería rendida a sus pies pero ella no podía hacerlo no de momento, hablo con el de todo lo que se les ocurría, el era muy risueño y amable, era todo lo contrario de lo que habían dicho pero la verdad estaba oculta. Ivar solo hacia esto para que los suministros llegaran a su pueblo, hasta que pudiera abastecerse el mismo, tenia la cabeza en otras cosas como la guerra que el mismo provocaría pero esto también formaba parte del plan, seducir a una chiquilla mimada que lo tiene todo para conseguir que sea suyo también y vengarse de alguna manera de ellos. Si su esposa lo estuviese aquí con el,  no estaría contenta de su aptitud pero si esto estaba pasando es porque ella ya no estaba, el cambio su actitud con la chica y miro de nuevo hacia la doncella que le acompañaba, debía averiguar si era la misma chica que ayudo a salir de aquí. -Acompañadme dentro, mi amo de llaves os indicaran vuestras habitaciones, si la princesa no esta muy cansada la invito a dar un paseo para que conozca mas las tierras de Irlanda. - El rey hablaba con soltura y parecía alegre su voz varonil hizo que los sirvientes se movieran y volvieran a su trabajo. El Rey le indico el camino a Ada y se marcharon a pie por el camino que Eve y Rell estaban deseando descubrir, se miraron entre ellas, mientras Ada avanzaba el rey le dedico a Eve  una mirada rápida,  Eve nerviosa porque Rell se habia dado cuenta de todo y ahora la cosería a preguntas. - Yo soy Lorens, soy el que esta a cargo del castillo, si podéis acompañarme os mostrare vuestras habitaciones. - El hombre mayor comenzó a hablar, y las dirigió por el camino que tenían curiosidad por ver, iban bajando la pequeña cuesta viendo un edificio mas pequeño que sobresalía del castillo. El sendero seguía y se podía ver a lo lejos que el pueblo de encontraba allí, emocionadas por ver algo nuevo y tan bonito, esta seria una bonita experiencia o almenos eso pensaban ahora. Entraron al edificio un gran pasillo lleno de habitaciones, donde salía y entraba gente, se oía gente hablar reír, este era el sitio donde las doncellas y sirvientes convivían, subieron por las escaleras que estaban al final del pasillo, otro pasillo igual de extenso que el anterior pero con solo habitaciones en la parte izquierda, la parte derecha las paredes estaban decoradas con grandes ventanas que dejaban que la luz entrase. - La tuya es la tercera puerta, ¿Eve cierto? - Si señor. - Lorens le tendió la llave de esta, aunque las puertas estaban abiertas. - No me llames señor, solo soy un empleado mas del castillo, señorita Rell la cuarta habitación es la suya, tenéis vuestras pertenencias en ellas, están limpias y aireadas, espero que sean de vuestro agrado, el baño es compartido, hay uno arriba y otro abajo, hay turnos, hablar con Margaret y ella os ayudara con todo lo demás, su habitación es la primera de todas. - Lorens le tendió la llave a Rell y se marcho, Eve se quedo parada unos segundos al escuchar el nombre de Margaret, ella estaba aquí, estaba viva, debía verla cuanto antes. - Toma debo buscarla, seguro que es ella Rell... - Rell sabia de lo que hablaba, así que cogió su llave y la guardo, Eve bajo rápidamente las escaleras, lo que le permitía aquel vestido de gruesa tela, se dirigió a la primera habitación donde le habia indicado Lorens, llamo a la puerta impaciente pero no contestaba nadie. - Margaret no esta aquí, a salido al mercado, puedes buscarla allí si quieres o puedes esperarla no volverá tarde. - Una chica que salía de sus aposentos le dijo con amabilidad, estaba impaciente, no sabia donde estaba el mercado, estaba nerviosa y casi temblaba, decidió salir a tomar el aire. Eve respiraba hondo intentando no llorar, vislumbro a lo lejos que una mujer venia por el camino con un carrito pequeño lleno de hortalizas y bolsas de cuero llenas, esta ya entraba en mediana edad, agudizo su vista sabiendo que era ella, la mujer miro a la joven chica que estaba parada en medio del camino con lagrimas en los ojos, la habia reconocido sin duda alguna siguió avanzando hasta la joven, cuando estaba a pocos metros se miraron con amor, esa mujer habia sido su segunda madre la habia cuidado y protegido, Eve avanzo hasta ella rápidamente tirandose a sus brazos como lo hacia de pequeña, Ivar y Ada volvían de su paseo y veían la escena desde lejos, Ivar puso atención y vio a Margaret abrazando aquella muchacha que habia llamado tanto su atención se paro en seco y esto le habia confirmado que aquella muchacha era Eve la niña que habia visto el gran secreto de su padre, la que ayudo a escapar junto con Margaret, quedo sin palabras, Ada también lo habia visto y eso confirmaba la historia que Eve le habia contado a Rell y eso ponía en peligro su posición. Eve miraba aquella mujer con admiración. - Gracias por a ver sido mi madre, por a verme cuidado tanto tiempo y por a verme protegido, te lo debo todo. - Mi preciosa niña, te has convertido en una mujer, parece que fue ayer cuando te fuiste de aquí, todo a cambiado mucho, cualquier madre habría protegido a una hija, mírate estas preciosa. - El rey y Ada avanzaron hasta ella, este no dijo nada sobre la escena. - Hola Margaret, vamos que te ayudo con esto. - Ivar cogió el carro y avanzo hasta el castillo con Margaret a su lado, Ada y Eve se quedaron ahí, sin decir nada. -
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