El sol se estaba poniendo, Eve se terminaba de vestir, colocándose una capa de terciopelo azul oscuro, habia elegido un vestido verde esmeralda, de tela fina, el corpiño lo ceñía su cuerpo, hasta la cintura después este salía libre y holgado, si pasaba algo y debía esconderse este vestido le permitiría la movilidad que necesitaba, metió su pelo que habia rizado y dejado suelto en la capucha de la capa y se la puso sin dejar ver a penas su rostro, a estas horas no habia nadie por los jardines, salió de su habitación ya preparada y esperando no cruzarse con nadie camino rápidamente hasta el estanque, cuando llegaba una figura, estaba de pie junto a el, tirando piedras a este.
- No perdéis las costumbres, mi señor. - Este dio un respingo pues no noto su presencia, solo su olor a frutos rojos, este se dio la vuelta para observarla, estaba preciosa como siempre, no habia visto ningún color de sus vestidos que no le favoreciera.
- Veo que lo recuerdas … - El rey rio, esta le devolvió la sonrisa. - Vamos acompáñame. - Esta asintió y camino a su lado, se metieron entre el bosque, una parte del bosque estaba lleno de arbustos y maleza, el rey solo tuvo que separar uno de los arbustos para que se viera un estrecho camino de tierra, entraron al camino y en unos pocos metros salieron a un jardín que Eve nunca se hubiera imaginado, estaba tan oculto que nadie lo encontraría nunca, se quito la capa pues sabia que allí no la vería nadie. No era un lugar muy grande, pero se notaba que era un escondrijo para unos enamorados.
Un camino de pierda rodeado de hierba fresca, todo estaba decorado con flores de todo tipo, esta bien cuidado, el olor a flores era magnifico, continuaron hasta el centro donde una pequeña fuente con una bella mujer sosteniendo una vasija por la que caía el agua, la mujer era muy hermosa.
- Era mi esposa, no pudo verla terminada, iba a ser un regalo para ella, ella siempre venia cargada, era la que mas cuidaba este jardín, ponía su vida en ello, así que mande que hicieran esto para ella, es agua limpia, se puede utilizar para todo. - El rey hablaba con tristeza, ella podía sentir su dolor. - Seguro que le hubiera encantado, era muy hermosa. - Ahora lo cuido yo, no se me da muy bien pero almenos siguen vivas. - Están muy bonitas, haces un gran trabajo. - Eve observo el lugar. - Sígueme.
Siguieron caminando, pero esta vez por el camino de la derecha, Eve observo los grandes arboles que ocultaban el lugar, junto con los arbustos, era una creación asombrosa. Al final de este se veía una gran estructura de madera con una valla alta , con dos escalones, en esta habia una pequeña mesa de madera con cuatro sillas a juego, a la derecha de esta un rincón para descansar, finas telas de seda decoraban ese rincón, rojo, azul … Grandes cojines cómodos, habia contado mas de diez, habia un techo para resguardar del frio y la lluvia, con telas del mismo color, era un rincón mágico.
- Tomemos asiento .. - Ivar comenzaba a estar nervioso, se sentaron en la mesa y se miraron con nervios. - No me imagine que volverías … - Ivar no sabia que decir, así que intento que el ambiente dejara de estar tenso. - Ni yo, la verdad, soy doncella de la princesa, así que debo viajar con ella. - ¿Ella lo sabe? - Ivar esperaba un no. - Si pero no por que yo se lo haya contado, ella nos espió y me escucho hablando con Rell la otra doncella … - Eve estaba tan cómoda con el que se fue de la lengua, habia perdido su lugar por un momento, habia dejado mal a la princesa, el era el Rey y era su futura esposa. - Lo siento señor, no quería hablar mal de la princesa … yo … - Este rio, eso desconcertó a Eve. - No pasa nada Eve, he pasado tiempo con ella, imagino como es en realidad. - Prosigue, quiero saberlo todo. - Ivar la miraba con diversión.
- Solo lo saben ellas dos … - ¿Cómo esta tu padre? - Eve le extraño su pregunta, los reyes no se preocupaban por la vida de sus sirvientes. - Bien, no quería que viniera, mañana le escribiré, estará preocupado, el es jardinero ahora en el castillo de Inglaterra, no nos falto de nada, gracias a ti. - No tienes que … - Dejadme hacerlo, desde que supe que vendría aun sabiendo que tu padre podría terminar lo que empezó una vez o que tu tomases represarías contra mi, quise darte las gracias, mi padre me lo oculto pero se que nos distes dinero, eso te traería problemas y quería darte las gracias, por todo, me salvasteis la vida y estaré siempre en deuda contigo. - Ivar recordó el castigo que le dio su padre por coger dinero sin permiso, se removió en la silla.
-Tu no hiciste nada, lo volvería hacer, el fue infiel, engaño a mi madre, solo eras una niña … - Ivar enfurecía ante tal recuerdo. Eve noto que se supo tenso así que intento relajarlo. - Se que no tengo nada de valor a la altura de un rey, solo quería darte un presente, por tu ayuda, mi padre me conto que mi madre me hizo uno como amuleto, siempre lo llevo conmigo, Eve saco una pequeña cadena de debajo de su corpiño y se lo enseño, pequeñas flores azules y blancas secas. - Estos nos protegen y nos ayudan con nuestras decisiones. - Eve saco uno diferente, este era rojo y blanco, con hojas verdes. - Lo hice para ti, para que te proteja y en símbolo de tu gratitud, se que no es gran cosa pero no tengo nada mas, que flores mi señor. - Es precioso y un gesto muy bonito de tu parte. - Ivar observo el detalle de Eve, eso significaba que nunca se a olvidado de el, que siempre lo a tenido presente, el se acordaba de ella, toda su vida se habia preguntado como estaría esa niña y aquí la tenia delante, hermosa y fuerte, llena de bondad.