Intenta alejarse pero comprueba que en su espalda solo tenía la puerta y cerrada — No, es que me confundí — dice nerviosa.
Unas personas llegaron detrás de él, un tipo con una bolsa de hielo y otro con paños para ayudarlo. Thiara se queda horrorizada — Miren muchachos una fantástica que me acosa— dice riéndose.
Así se aleja de ella, los compañeros que estaban ahí se ríe también y ella se quedó parada, se cruza de brazos — Me llamo Thiara y no te conozco — dice enojada.
No sabía nada de como responder pero quería decir la verdad, apenas sabía que era una pelea y hasta ahí porque por su amiga había ido. Tampoco esperaba que tal cosa loca sucediera, solo quería irse a su casa y ya.
Le dieron una bolsa de hielo que se puso envuelto con una toalla en su mejilla mientras la miraba fijamente — ¿No lo conoces y estás en su pelea? — pregunta sorprendido.
Se queda sin palabras pero observó como todos esperaban a la expectativa para saber que hacía en ese lugar — La verdad es que vine obligada por mi amiga porque estos tipos golpeándose me parecen unos idiotas — sostiene sin preocupación.
Enojado se acerca a ella, golpea la pared — Igual que tu, niña — dice furioso.
Uno de los asistentes que tenía detrás de él, le toca el hombro — Ya, dejala — ordena.
Cierra sus ojos de golpe y los abre para ver cómo le tocaba los mechones de cabello que le caían en su rostro — ¿ me tienes miedo? — pregunta sonriendo.
Traga saliva, aprieta sus puños para disimular los nervios y mueve su cabeza lentamente — Si, señor — dice bajando su mirada.
Nunca le había tocado vivir esa situación incómoda con hombres y menos cuando uno de ellos por lo que decían era conocido en ese sitio. Los queda mirando y Federico continúa con una bolsa de hielo en su rostro, otro le pone una toalla encima de sus hombros y uno más le empieza a sacar los vendajes de las manos rápidamente — ¿ A qué viniste a mí camarín de nuevo ? — pregunta observando cada gesto de ella..
Pone su cartera frente a su pecho — Necesito ir al baño antes de Irme — dice nerviosa.
Un asistente le alcanza una silla para él, lo hace sentarse y se ríe — ¿ No tienes baño en tu casa ? — pregunta burlándose..
— Si pero me hago ahora, queda lejos mí casa y no sabía que hacer porque habían muchas personas en esos pasillos — se queja.
Mueve su mano haciendo que se callara la boca — Dejen que vaya al baño y después siga con su camino — ordena.
Sintió un alivio enorme cuando les ordenó eso, a Thiara uno de los asistentes la acompaño hasta la puerta del baño. Se quedó esperando afuera hasta que terminara y cuando quiso ir agradecerle, ya lo tenían encima de una camilla negra, boca abajo y haciéndole masajes por toda su espalda. Se lo podía escuchar quejarse de los dolores, un médico entró sin golpear y lo hizo sentarse. A todo eso Thiara se queda observando en el medio del camarín, escucha como el doctor le empieza a decir de los reposos que debía tener de ahora en más por las heridas. Ve de su parte un poco de soberbia pero era ya normal en ese hombre que sea así, se cruza de brazos y termina viendo cómo lo curan, una enorme venda le recorría por todo cuerpo para que aguantará las costillas — Nada de beber por esta noche y haz reposo — ordena recetándole más calmantes para el dolor.
Se lleva una mano a su costilla derecha que por su rostro podía observar que más le dolía — Lo tendré en cuenta, doc — dice levantándose..
Se intenta poner de pie pero pierde un poco la estabilidad y ahí corrió Thiara para ayudarlo. Él sin darse cuenta se apoyó en ella — Te tengo — le dice rodeándolo con su mano.
Las personas de ese camarín se quedaron paralizados, nadie fue tan capaz de acercarse así a la leyenda como lo hizo ella y le hacían gestos para que no siga tocando dónde nadie le dio permiso. El doctor sonríe y la señala — Tu novia será tu mejor remedio — dice riéndose. Y la queda mirando — No dejé que se levante mucho de la cama, mañana tiene que hacer una dieta que esto y las pastillas que sean en horario, ¿entendido? — pregunta dándole a ella un papel con todas las anotaciones y recomendaciones para el cuidado.
Mueve su cabeza, estira su mano y lo saluda — Muchas gracias doctor — dice sonríendo.
Federico se quedó mirandola, detuvo sus pasos y saludo a si no más al doctor. Después cuando cerró la puerta — No eres nada mío, apenas te conozco, loca — grita.
Le entrega el papel — Tranquilo, ya se. Toma eso y haz lo que te dijo el médico que sabe por este tema. Me tengo que ir — dice apurada.
Se aleja de ella, ve como camina hacia la salida y uno de los asistentes se le acercó — Es una loca divina — exclama.
Hace un gesto con su mano — Quédate como recuerdo de que mujeres así no valen la pena — asegura.
Él mismo tenía una etiqueta y sabía de mujeres así. Aunque no su temperamento siempre fue de mujeriego, alejado de las relaciones serias y solo enfocado en pasarla bien un rato con alguien que no sea tan complicada. Federico no salía de eso y Thiara solo buscaba terminar su carrera, encontrar un empleo y después ver qué hombre necesita para contraer matrimonio.
Uno dos asistentes que pasa por su lado — Me casaría con esa mujer — dice irónicamente.
Federico no soporta más, lo empuja y se va al baño para arreglarse.
Ella cuando atravesó aquella puerta, se miro las manos y pudo comprobar cómo temblaban sus dedos sin parar y su corazón latía muy fuerte. Miro para todos lados y pudo reconocer la salida, en la vereda levanto su mano y un taxi se detuvo. Rápidamente pudo ingresar adentro de este auto — Veo que fue a presenciar la pelea más comentada de estos sitios — dice mirándola por el espejo retrovisor.
Hace una mueca — Si, y no me gustó. No tendría que haber venido — asegura.
La señala — Sé nota que no es de venir seguido a estos lugares y no pertenece aquí — le dice mirandola.
Después de escuchar cómo le decía eso, solo movió su cabeza para darle la razón al taxista y miro por la ventanilla, la noche calida y ella volviendo sola a su casa. Piensa en su amiga de lo peligroso que era ese lugar, le envía un mensaje y escucha su audio por w******p — Estamos en el bar de la esquina del lugar donde fue la pelea, ven — grita. De fondo escucha las voces de muchos tipos, ella se imagino miles de escenarios donde su amiga era puesta en cosas que no le gustaban y no soporto ser la culpable de que le pase algo por dejarla sola. Llama a su madre y le comunica que la fiesta donde estaban iba a durar más tiempo, despreocupada y conociéndola a Thiara, su madre no tuvo problemas y la dejo quedarse el tiempo que crea correcto. Esa confianza de los padres hacía ella le generaba una felicidad a comparación de su única amiga que todo el tiempo debía dar explicaciones.
Golpea el asiento — Necesito que me vuelva a dejar en la dirección anterior — dice apurada.
Revolea los ojos — ¿ Y eso porque ? — pregunta frenando el auto.
Mira como retrocede para estacionar bien el auto, después de varias maniobras pudo estacionarlo mejor y la miró — Necesito sacar a mí amiga de ese lugar donde le harán de todo seguro sino estoy — dice enojada.
Una carcajada se escucha saliendo de la boca de ese hombre — Está bien te llevaré de nuevo pero debes prometerme que no dirás nada del barrio ni de su gente porque acá no andan con juegos, ¿si? — le advierte.
Suspira — Lo tendré en cuenta, gracias — sonríe.
Ve el marcador como se detiene, le cobra a ella y rápidamente baja corriendo para encontrarse con su amiga. No mira hacía delante pero siente como choca contra un cuerpo, haciendo que vuelva hacia atrás y caiga de culo al suelo — Pero no miras, ¿acaso eres ciega? — pregunta enojada..
Levanta su mirada y ve como una mujer con poca ropa, molesta le empieza a gritar sin darle lugar a que pueda responder. A su lado escucha la risa de alguien, mira a su costado y resulta que ese tal boxeador estaba ahí. Ahora tenía puesta una remera blanca, una chaqueta de cuero oscura y unos jeans normal, súper relajado. Con la ayuda de sus manos se lograr levantar sola, sacude su ropa y acomoda su cabello hacia atrás — Lo siento, venía apurada. Lo siento — repite nerviosa.
Esa mujer parece no estar conforme con esas disculpas, se le acerca y la empieza a empujar, varios empujones le da que hacen que retroceda. Mira para buscar ayuda pero en ese lugar nadie se metería, le intenta frenar con sus manos y sus ojos llenos de lágrimas hicieron que Federico le toque interferir — Ya, Esme déjala en paz a la niña — le pide.
Rápidamente se detiene mirándolo — No dejaré que una niña rica venga a chocarme a mí hacer como que nada paso — la interrumpe.
Levanta sus manos para explicarle — Te pedí perdón, ¿qué más quieres? — pregunta angustiada.
Thiara además de una niña de sus padres, era sensible y poco tolerante a las discusiones. Ve como ese hombre se pone a su lado para defenderla — Quiero que te vayas de mí barrio — le dice mirándola de arriba hacía abajo..
Pone bien su cartera en su brazo — Busco a mí amiga y me voy, lo prometo — dice asustada.
Aquel miedo en la mirada de Thiara hicieron que Federico se molestara, ya no aguantaba como la mujer del barrio que tanto lo seguía a él, hablara de esa forma con las personas que no conocía. Se pone frente a ella — No se irá a ningún lado, ya deja de molestarla — ordena..
Larga una carcajada muy fuerte haciendo que las demás personas se detenga en esa acción y sean testigos de lo que sucedía — Sé irá y sino la arrastro hasta su casa — dice acercándose a ella.
Federico pone su mano enfrente y Thiara se abraza a su espalda, sonríe porque no podía ser que una mujer tiemble tanto por un par de palabras que le dicen — No la tocarás, y no se va — dice mirándola.
Se acerca a su oído — Solo vine por mí amiga y me voy, no regresaré más a este lugar — susurra.
Aplaude frente a ellos, mientras todas las personas de la cuadra festejaban por esa humillación que le estaban haciendo. Federico siempre fue de ese barrio, conocía bien a Esme, sabía la debilidad que era él para ella y quiso jugar esa carta — No dejaré que se vaya, vamos a tomar algo — le toma la mano.
Se pone en el camino haciendo que se detengan — Ella no tiene permitido estar en nuestro barrio, se tiene que ir ahora — grita y todos aplauden estando a su favor..
Thiara mira a Federico que le hace un gesto con su cabeza, no sabía que significaba y éste le toma su rostro. De repente fue todo tan rápido que la estaba besando frente a todos y la aparta de golpe — No se irá porque es mí novia, vamos a casarnos porque sé que piensas que me tomo todo para jugar pero con esta mujer voy muy enserio — dice gritándole a todos.
Thiara se queda paralizada escuchando hablar de esa forma a ese boxeador y frente a muchas personas. Entre ellas estaba su amiga Anna que se quedó con la boca abierta y los compañeros murmuraban entre ellos.