[NARRADOR OMNISCIENTE] Se acercó una vez más a la ventanilla de la habitación, esperando ver sus ojos abiertos, pero él seguía sedado y sus latidos apenas habían sido estabilizados. Estaría bien, tendría que estarlo, o eso era lo que se paseaba por su mente en un son de autoayuda o esperanza a sí misma, de que él se lo había prometido y no lo podía perder. —Dijiste que estarías bien, idiota —Murmuró viéndolo a través del vidrio. Era tan grande, tan fuerte y ahí, postrado en esa camilla, conectado a muchos artefactos, se miraba bastante frágil, tanto que tuvo que cubrir su rostro con una mano para no llorar. O al menos que no la vieran las enfermeras y demás pacientes. —¡Susan! —Gritó entonces una voz empalagosa y en extremo familia "que suerte que no vivo con ellos" se dijo c

