Llego al claro donde nos habíamos visto las dos veces anteriores, él no estaba, sentí como mi corazón se apachurro y se me formó un nudo en la garganta. – Como quiere Tayta que escuche mi corazón si se comporta de forma rara, todo es nuevo – Digo por lo bajo poniendo la mano en mi pecho sintiendo lo raro que está. Doy un paso para irme y su voz paraliza mi cuerpo y mi corazón late tan fuerte que no necesito la mano en mi pecho para escucharlo, si no que ahora es para mantenerlo dentro.
- ¿Zuni? – Me volteo para que vea que soy yo pero no puedo levantar la vista, me estoy comportando como toda un Hada tonta.
- Hola Erick – Digo apenas audible y levanto mi vista para encontrarme con esos lindos ojos azules que parecen hipnotizarme. Yo creo que me ha puesto un hechizo, esa es mi única respuesta lógica. El chico me ve fijo y parece que no se puede mover, está igual que yo, ¿Nos habrán hechizado a ambos?
- Vine a ver cómo te fue con tu poción – Dije tratando de salir del transe y buscando un tema para romper el hielo.
- Me fue de maravilla, fui el mejor de la clase – Dijo con los ojos llenos de alegría y dramatizando cada palabra.
- Me alegra oír eso. Pero ¿Qué haces aquí en el bosque? – La curiosidad me invadió y tenía que hacer todas mis preguntas.
- Es que tengo muchos hermanos, son muy molestos y nunca me dejan solo, aquí puedo estar tranquilo, nadie me molesta y puedo practicar. Y ¿Tu, que haces por aquí sola y tan lejos?
- Bueno, a mí me gusta venir al bosque para alejarme de casa, también vengo a practicar. – Nos miramos por un momento y nuestras sonrisas se dibujaron solas, miramos unos troncos en el piso y como si leyéramos la mente del otro nos fuimos a sentar.
Pasamos mucho rato conversando, él me contaba sobre su familia, tiene 5 hermanos es una locura, pero es algo común en los Duendes ya que las familias son numerosas, me contó sobre las cosas que sabe hacer, sanar y preparar pociones para enviar a los reinos, su medicina es de lo más útil, me dijo que no era muy bueno en clases de lucha y se burló de mí cuando le dije que era la mejor, él habla mucho al igual que yo, me sentí muy cómoda contándole todas mis aventuras y me sorprendió que riera conmigo, no me regaño ni le parecí una niña rara, todo lo contrario me decía como podía mejorar mis trucos, con él me sentía libre, podía ser yo misma por completo, tanto así que estaba oscureciendo y no lo habíamos notado.
- Zuni, me gustó mucho charlar contigo, ¿qué te parece si nos vemos más seguido? - ¿Cómo podía decirle que no a esa sonrisa? y lo bien que la pasé, definitivamente quería verlo muy seguido, pero tenía que controlar mi entusiasmo.
- Si, sería buena idea, pero me gustaría que me mostraras un poco más de tu magia y yo puedo enseñarte la mía, así podemos conocer un poco más del otro.
- Me parece bien, ¿Tenemos un trato? – Dice estirando su mano y escupiendo en ella, mi sonrisa fue tan grande que no dure nada en hacer lo mismo, nunca nadie me había tratado como un igual y nunca me sentí tan bien con alguien. Estreché su mano y automáticamente mi cabeza se tiró hacia atrás haciéndome ver el cielo, pero por delante de mis ojos no veía el cielo, veía imágenes que pasaban de prisa, la primera era de un Erick un poco más grande, con rasgos más maduros y su mirada hacia mí me generaba emociones tan fuertes y extrañas que me dolía el estómago, la segunda era de un lugar extraño, como una gran casa con columnas enormes, todo era blanco y frío, habían cuatro reyes que me veían sorprendidos y la tercera era de una casita extraña, estaba sobre el suelo y no en el aire, se veía muy acogedora y todo en mi quería pasar pero sentía miedo. – Zuni, Zuni – La voz preocupada de Erick me sacó del trance y me miraba muy confundido y asustado, su mirada me generó angustia. – Por los Dioses Zuni ¿Estás bien? Me has dado un susto tremendo. – Bajo mi mirada y veo que él toma mis manos con fuerza, quería soltarme, pero mi cuerpo no quería tomar esa orden, levanto mi vista para ver sus ojos azules. – Estoy bien Erick, no te preocupes, ahora debo irme – Sin más comienzo a caminar hacia el bosque viendo cómo Erick respira más tranquilo, pero refleja mucha curiosidad.
Mientras regresaba a casa recordaba las palabras de mi abuela cuando me contaba historias “las Hadas tienen un pequeño poder el cual logran controlar con el tiempo, ellas pueden ver el futuro, pero no es tan sencillo, solo lo logran al tocar a otra persona de otra especie, no funciona entre Hadas y Silos, esa visión es de interpretación ya que no dice nada específico.” Menudo poder Abue, eso no fue nada pequeño y me llevé un susto tremendo y Erick también, no sé cómo haré para contarle ya que me preguntará qué fue lo que ví y para ser sincera ni yo lo sé. Pero de una cosa estoy muy segura, él va a seguir estando en mi vida por algunos años al menos, recordar esa visión me hizo sentir escalofríos y abracé mis brazos para mantenerme. ¿Y si me Tayta tiene razón? Nunca me sentí tan bien con alguien y debo admitir que me hace sentir extraña, me pierdo en su mirada como una niña tonta, mi corazón late fuerte y se detiene de pronto con cada emoción, me da miedo que algo le pase a este estúpido corazón y muera en cualquier momento, con todo ese revoleteo que hace dentro de mí no lo dudaría. Pero si lo pienso bien, quizás no le guste a él, me ve diferente, no lo hace como los Silos que sé que les gusto, ellos parecen tontos, pero Erick me mira muy seguro de si, quizás no le gusto.