John está llegando en ese momento. —Como te atreves hablarle así a la mujer que te crió, eres una desgraciada —cuando alzó la mano para darle una cachetada a su hija, sintió una mano fuerte haciendo presión, emitió un quejido de dolor. —A mi esposa no la toca, —gruño Kyle con la mirada sombría. —Señor Pratt, mi hija acaba de insultar a la mujer que la protegió como una madre, no sé dónde quedó la educación que le inculcamos —afirmó John con rabia. —Acaso golpearla es la mejor solución —Kyle soltó a John y se posicionó al lado de su esposa, pasó una mano por su cintura para continuar —ahora ella es mi esposa y nadie, —fijo una mirada asesina sobre las personas que tiene de frente—. Quiero decir, nadie le pone un dedo encima, el que se atreva a tocarla, se me va a conocer. John se incom

