Capítulo cuarenta y tres Un mes después... Todo a ocurrido con normalidad en la mansión día tras día y yo por mi parte me he mantenido al margen con todo lo que ha sucedido en los medios locales e internacionales. El teléfono de la oficina suena y escucho a Sofia hablar —Señorita Sara, los inversionistas están en la sala de juntas, todo está preparado, puede bajar—cuelgo y me levanto de la enorme silla giratoria, mi aspecto general es de un vestido n***o holgado y bailarinas blancas de correa al tobillo. Es lo más cómodo que puedo usar. Coloco la silla en su lugar y camino hasta la puerta, giro para ver que no se me quede nada y cierro. Sofia me espera a un lado del elevador y entramos, las puertas se cierran y ella toca la planta número siete. —Señorita, todos y cada uno de ellos s

