Capítulo cuarenta y cinco Mi piel agradece la suavidad de la cama en donde estoy. Mi madre debe estar durmiendo todavía dado a que son las cinco de la mañana, tengo que levantarme para llegar temprano al instituto. Me levanto y quedo desorientada por un minuto. Un momento. ¿No se supone que yo debería estar durmiendo en el piso? Junto mis cejas. Trato de recordar que paso el día de ayer y es como si mi pasado se borrará totalmente, como si mi conciencia me jugará una mala pasada. El cuarto en donde estoy es n***o, amplio y pulcro en lo que cabe. Tal vez este en alguna habitación distinta a las que conozco. Veo mi cuerpo cubierto por una camisa negra que tapa solo lo necesario, abro los ojos como platos y veo un bóxer cubriendo mi parte baja. ¿Cómo terminé en esta situación? Y co

