—Solo ven tonto, acércate a mi sí, quisiera poder estar contigo todos los días así sabes, claro solo mientras esté aquí ok, ya después cada quien toma su camino, su destino Steven— comentaba Verónica —Ya lo sé Verónica, pero solo disfrutemos el momento, y no pensemos en lo que podría pasar o no el día de mañana si, el mañana es un misterio que ni tú ni yo podremos jamás descifrar, déjame besarte, déjame acariciarte, déjame tocar cada parte de tu cuerpo, por favor— exclamó Steven mientras comenzaba a darle besos a Verónica desde sus pies, y comenzó a subir poco a poco sin dejar de besar cada parte del cuerpo de Verónica, para provocar en ella excitación. Steven y Verónica una vez se entregaron por completo el uno al otro, tal y como lo hicieron la primera vez, en aquella playa, pero está

