El ambiente amenazaba turbulencias. Se respiraba un ambiente turbio en la mesa nupcial que hasta ambas familias se dieron cuenta. Intercambiaban escuetas palabras y ambos estaban serios. Allegra se sentía incómoda hasta con el vestido. Había sido confeccionado por Elie Saab exclusivamente para ella. Se trataba de un diseño elegante, algo entallado con encaje. Se disculpó en la mesa y se fue al baño, tenia que tomar aire y mojarse la cara porque se sentía tan mal que no podía ni respirar. Alessandro al verla levantarse decidió hacer lo mismo pero para irse a la barra y tomarse una copa de whisky. Marco lo vió y se acercó a la barra.
—¿No es un poco pronto para empezar a beber? Apenas empieza el banquete.
—Lo necesito.–Apenas el barman lo sirvió se lo bebió de un trago.— Ponga otro para mi amigo, por favor.
—¿Qué es lo que te pasa? ¿Has podido hablar con Allegra sobre lo de anoche?
—No la verdad no. No he encontrado el momento. Supongo que está cabreada. Seguro que se esperaba absoluta fidelidad por mi parte. JA!
Alessandro decía eso pero al mismo tiempo estaba avergonzado con ella. Nunca quiso que lo viera así. Pretendía pasar al menos cinco años de matrimonio con Allegra por lo que quería que por lo menos se llevarán bien.
—En el viaje seguro tenéis tiempo de hablar sobre lo que esperáis cada uno de esta unión. ¿Le darás hoy el contrato?. –Alessandro asintió.
Mientras ellos hablaban Allegra se dirigía otra vez a la mesa. Se había refrescado en el baño y estaba un poco mejor.
—Aunque te diré que llevar un matrimonio de mentiras con semejante mujeron yo creo que te va a costar bastante.
Alessandro fulminó a su amigo.
—¿Qué pasa acaso te gusta mi esposa o qué? –no sabía porque se había puesto así, pero de un momento a otro se sintió celoso de que Marco mirara así a Allegra.
Marco se rió de Alessandro.
—No hermano. Solo digo que si yo tuviera que abstenerme de tener sexo con una mujer así se me haría muy complicado. –
Alessandro se terminó la copa de un sorbo, se quedó pensativo, su amigo tenía razón. Allegra era un mujeron, pero él ya había tomado una decisión. Solo serían un matrimonio de puertas para afuera y además quería a Amber o eso creía él.
Para alivio de los novios la celebración en la mansión estaba casi acabando. Allegra estaba conversando con un grupo de personas más jóvenes que trabajaban en GSC entre ellas, Enzo director de RR.HH y Karina directora de Marketing. El padre de Karina era tambien directivo de la compañía. Se habían conocido cuando eran más niñas y en ese momento no congeniaron tan bien pero en estos días que llevaba trabajando habían entablado una buena amistad. Tenían casi la misma edad y se entendían muy bien tanto en el trabajo como fuera. Alessandro se acercó a ellos y le dijo a Allegra que era momento de irse. Ya era la madrugada y en pocas horas cogían un vuelo. Pasarían la noche en la suite nupcial del hotel Imperial D'Angelo en Roma. Allegra se despidió de todos y mientras salían Alessandro le cogió la mano debían aparentar ser recién casados. Fue un acto involuntario o tal vez no pero en Allegra algo se encendió y miles de mariposas daban vueltas en su interior.
Llegaron a la suite nupcial y todo estaba decorado para la ocasión. Champán, fresas música, jacuzzi, velas...no faltó detalle. A Allegra le encantó la habitación y tontamente sonrió, le pareció un detalle muy bonito y romántico por parte del hotel para unos recién casados. Hasta que Alessandro abrió la boca.
—Ya puedes quitar esa sonrisa de la cara. Es cortesía del hotel para todos los huéspedes que se alojan en esta suite.
Allegra lo miró decepcionada. No tenía porqué ser tan borde.
—Ok
—Espero que lo tengas claro. Esto solo será un matrimonio de puertas para afuera.–Alessandro sacó el contrato que llevaba en la maleta y lo tiró en la cama.
—¿Que es eso Alessandro?– preguntó Allegra algo extrañada.
—Un contrato de matrimonio.
—No entiendo.
—Es el acuerdo por el que se regirá a partir de ahora nuestro matrimonio.–Allegra lo cogió y lo empezó a leer, mientras Alessandro permanecía a escasos metros de ella mirándola. Estaba esperando la rabieta de niña caprichosa, estaba preparado para muchos lloros esa noche.
Allegra se tuvo que sentar en la cama mientras lo leía, estaba atónita con las cláusulas. Eso no es lo que ella esperaba para su noche de bodas y mucho menos para su matrimonio.
* Duración: cinco años.
*régimen: separación de bienes. Ninguno podía tocar la fortuna del otro.
* Vidas separadas. Sin vida marital. Sin descendencia.
* Otras relaciones discretas.
Allegra leyó todo el contrato, respiró profundo y levantó la cabeza para mirar a Alessandro, que estaba justo enfrente de ella, sin chaqueta ni corbata y con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
—Asi que estás son tu cláusulas. Supongo que si quieres que firme este contrato podré poner yo mis condiciones. ¿No?
Alessandro no se esperaba esa respuesta, pensaba que lloraría y después del berrinche firmaría.
—Si. Si tienes algo que añadir...
—Si.
—Está bien. Dilas.
— No estoy de acuerdo con lo de sin descendencia.
Puesto que para heredar el otro 50% del fideicomiso que mi padre me dejó, necesito por lo menos tener un hijo antes de que mis abuelos se mueran. Tú aquí estás hablando de cinco años mientras fusionados las compañías. Para mi eso es mucho tiempo mis abuelos son mayores.
—¿Un hijo?–Alessandro se quedó atónito.
—Tranquilo que si te supone tanto problema acostarte conmigo podemos hacerlo por in vitro. No tengo problema.–Allegra intentó disimular pero se sintió mal al pensar que ni tan siquiera le atraía como mujer.
—No. No es eso. Solo...que no esperaba eso. – De repente tener s**o con Allegra no le pareció nada desagradable al contrario, se imaginó teniendo s**o con ella y le produjo cierta satisfacción que haya sintió su m****o palpitar.–...Pero es lo justo. Tu necesitas tener un hijo y pensándolo bien yo también. Mis abuelos tambien son mayores y estaría bien ser padre.–Alessandro se quedó pensativo si le gustaría ser padre aunque nunca se hubiera imaginado que la madre de su hijo fuera Allegra.
—Vale. Primera cláusula clara. No tiene que ser a corto plazo. Yo creo que podemos esperar un tiempo prudente. Mi segunda cláusula es que tenemos que llevar una vida más o menos normal de esposos, por ejemplo comer o cenar juntos tres veces por semana y el fin de semana salir a cenar fuera. Sería bueno que nuestras familias vieran que tenemos una buena relación.
Alessandro asintió. Estaba de acuerdo.
—Está bien. Cenar juntos en casa y un día fuera.
—Espera no he terminado.
— ¿Qué más?
— Las vacaciones. Tenemos que viajar al menos una vez al año juntos y si en ese momento ya somos padres compartir tiempo de calidad con nuestro hijo. Para mí es importante que si tenemos un hijo pasemos tiempo con él y nos llevemos bien. No quiero que él pase lo mismo que yo.
Alessandro asintió. Sabía que el divorcio de los padres de Allegra fue muy traumatismo tanto para ella como para su padre. Estaba de acuerdo.
—Está bien. Le daré instrucciones a mi abogado y cuando esté el contrato los firmamos.
Allegra asintió.
—Voy a ducharme. Estoy muy cansada. Por lo que veo en la suite nupcial no hay más camas. Yo voy a dormir en la cama tu también puedes hacerlo, pero solo por esta noche. Todavía no pretendo engendrar a nuestro hijo.
–Aah por cierto ¿me podrías desabrochar el vestido? Yo sola no puedo.
Allegra se giró y se apartó un poco el semirecogido que llevaba para que Alessandro le quitara uno a uno los minibotones que el vestido portaba. Alessandro tragó saliva, su olor enseguida llegó a su fosas nasales, mientras poco a poco veía la espalda de Allegra junto a un sujetador de encaje blanco y un diminuto tanga a juego. Allegra sentía sus cálidos dedos tocándola suavemente mientras sentía cada vez más flojo el vestido. Los botones llegaban a la mitad de su culo por lo que Alessandro iba a tocar y ver mucho más de lo que esperaba esa noche.
—Gracias. Ansiaba quitármelo. Estos vestidos no están hechos para que una misma se los quite.–se giró para mirarlo, mientras él permanecía admirando su cuerpo. Alessandro carraspeó.
—Eeh siii ya está...Yo espero a que te duches y cuando termines me ducho yo.
Vió como Allegra se metió al bañó sujetándose el vestido. El corazón le iba a mil y no sabía por qué. Suspiro pesadamente. Nunca hubiera pensado que ella incorparía esas cláusulas al contrato que redactó días antes. Tampoco que se lo tomaría tan bien, de hecho se sintió decepcionado. Al parecer Allegra ya no sentía nada por él.
Al final compartiría más tiempo del esperado con su ahora mujer y encima habían decidido ser padres.
Allegra se había mantenido tranquila delante de Alessandro y había disimulado su decepción. No era así como esperaba su noche de bodas. Se permitió llorar un poco en el baño mientras se daba una ducha. No le demostraría que le había afectado el contrato. Ella había escogido esas cláusulas para compartir tiempo con él y egoistamente si llegaban a divorciarse por lo menos le quedaría un hijo de su matrimonio con Alessandro.